No le gustaban las vacaciones, todo era tan aburrido cuando no estaba trabajando, lo único que hacía era visitar a Soap en el hospital. Pero constantemente coincidía con una mujer embarazada que siempre estaba sola, hasta el día en que le habló.
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Se preguntaba cuando fue la última vez que llegó a su trabajo de buen humor.
Y no era para menos pues __________ le había dado la sorpresa de preparar comida para él.
No quería molestarla tan temprano pero como lucía tan emocionada no pudo decirle que no.
Esos pequeños actos estaban haciendo que el sentimiento que tenía se volviera más fuerte.
Inevitablemente se enamoró de ella, de sus gestos, sus palabras, sus miradas profundas y de su persona.
En su interior se encontraba instalada la duda de si debía decir algo al respecto porque le daba miedo perder lo que tenían y que se sintiera incómoda y deseara irse.
Luego de tres meses y tal vez un poco más de vacaciones regresó a la base, se dirigió hacia las oficinas donde encontró a Price y Gaz.
— Oh, Ghost, que bueno que llegaste. — Dijo el capitán en cuanto lo vió. — Precisamente estábamos hablando sobre la misión.
— Ustedes no pierden el tiempo ¿No?
— Tienes que ver esto.
El hombre se acercó a la mesa mirando de reojo los archivos hasta que el capitán le pasó uno de ellos.
— ¿Experimentos con armas?
— Son más que experimentos, están intentando convertirlos en armas químicas. — Explicó. — Alejandro está trabajando en eso desde México, siguen el rastro de estos criminales que por ahora mantienen estático el proyecto.
— Eso es sospechoso.
— Exacto, seguro se están abasteciendo pero mientras lo hacen nos dan más tiempo de prepararnos. Están desarrollándose en México con tecnología transportada desde Estados Unidos pero la mayor probabilidad indica que terminarán enterrandose del otro lado de la frontera, México es solo el almacén.
Price se pone de pie, abriendo uno de los planos de debajo de su escritorio y lo extiende sobre la mesa.
— Ya he visto esto antes. — Intervino Gaz. — Es Arkansas ¿No?
— Así es. — Confirmó el capitán. — Es el sitio perfecto para empezar pruebas ilegales con rehenes humanos, según el informe de Alejandro rondan terrenos vecinos y se desvían a este lugar pero no hay indicio de movimiento ajeno, el lugar está vacío.
— ¿Tenemos que ir a investigar? — Preguntó Ghost.
— No, Alejandro envió hace un par de días un escuadrón con su sargento al mando, Rodolfo Parra.
— Estuvimos discutiendo la estrategia con el capitán hace un rato, trabajaremos desde aquí hasta recibir indicaciones de Alejandro.
La puerta se abrió dejando ver al recién llegado escosés que bostezaba estirándose en el umbral.