Kara Zor-El, la heroína conocida como Supergirl, se enfrenta a la tragedia más grande de su vida: la muerte de Lena Luthor, su amada. Consumida por el dolor y la desesperación, Kara toma una decisión radical: alterar el tejido del espacio-tiempo par...
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"amame u ódiame, de cualquier forma tu corazón me pertenece" 🌹🌹🌹
POV Lena Luthor
El frío se extendía por todo mi cuerpo, a pesar de la ropa cálida mis mejillas se encontraban gélidas y la palidez se había apoderado de mi rostro, lo odiaba, nunca me había gustado el clima helado, además estaba el asunto de este caos sin sentido, todo esto era ajeno a la realidad, una chica de otro mundo, con más poder del cual podía hacerse responsable y la absurda obsesión de tenerme cautiva en está loca fantasía. - Por lo menos pudo llevarme a un lugar tropical - pensé con el enojo palpablemente desbordado - el artico estaba acabando conmigo.
Camine por aquella mansión de cristal y hielo y la encontré dormida en el sofá de la sala que había improvisado, Kara era sin duda hermosa, la manera en la que ese top se abrazaba a sus pechos y el diminuto shorts dejaba ver sus largas piernas era sublime, ¿acaso no sentia frio? quizás en otras circunstancias habríamos sido amantes pero lo que ella deseaba de mí jamás sería capaz de dárselo, yo no me enamoraba y mucho menos jugaba a la casita con extraterrestres, si tan solo no fuese tan fuerte quizás pudiera escapar y regresar a casa.
- ¿Ves algo que se te antoje? - la pregunta de Kara me tomo inadvertida y sus ojos intensamente azules se clavaron en mi tiñendo de rojo mi cara.
- En realidad buscaba la manera de asesinar a mi captor mientras dormías - dije con mal humor.
- Por favor hazlo, eso facilitaría las cosas, si alguien puede lograrlo eres tú - contesto de manera indiferente, las fracciones de su rostro eran imposibles de leer.
- Deja que me vaya, te prometo que no diré nada, odio el frío y que me tengas aquí contra mi voluntad no cambiará mis sentimientos - era la primera vez en tres días que hablaba con ella, había decidido ignorarla, ahora tomaba la ruta de la honestidad.
Sus risas llenaron el espacio vacío, yo no la conocía lo suficiente para saber cómo era Kara, pero durante mi vida había aprendido a leer muy bien a las personas y sabía muy bien que esa risa no llegaba a sus ojos, era esa la manera en la que decidía evadir al elefante blanco en medio de las dos.
- ¡Me quiero ir, dejame ir de una vez por todas, quizá el amor de tu vida está allí afuera y tú estás perdiendo el tiempo conmigo! - las venas de su cuello se volvieron de un rojo brillante y la piedra atada en su muñeca comenzó a brillar intensamente.
- Vete al diablo Luthor - grito y todo el ambiente pareció estremecerse - no te estás marchando a ningún lugar, aquí te vas a quedar hasta que me ames, si te tengo que forzar lo haré así que no juegues conmigo.
- Eres una demente Kara, nunca debí acostarme contigo - grite también con la desesperación picando en mi piel.
- La oscuridad me envuelve como una manta húmeda y fría. Cada latido de mi corazón es un eco agonizante en este vacío que se ha adueñado de mí - sus palabras salieron casi en un susurro - no concibo la vida sin ti, para ti soy una loca y quizás tengas razón, pero lo cierto es que no puedo morir la tu de otra vida se encargó de eso en mi propio mundo.
Senti remordimiento al ver la forma en la que estaba sufriendo, pero el amor no era una imposición, no es algo que demandas y ya, ella debería comprender esto.
- Kara por favor se razonable por favor - la increpe guardando un atisbo de esperanza para que hiciera lo correcto.
- No - dijo y llegó a mi lado en un micro segundo - eres mia comprende.
Me tomo de las caderas forzando nuestras cercanía y me beso, con brusquedad, por primera vez en los últimos días decidía transgredir nuestra distancia, yo no respondí al beso, pero eso no fue suficiente para detenerla, insistía deliciosamente, a pesar de mi incipiente rechazó algo en ella me invitaba a sucumbir al deseo, debía tener cuidado, Kara podía hacerme añicos con un dedo, después de todo yo era una simple mortal y ella una Diosa que venía de otro mundo.
- Se que lo desea - comento sobre mis labios - puedo escuchar tu corazón recuerdas?
- Basta, no me voy a acostar contigo...
- Deberías decírselo a tu cuerpo preciosa .
Acto seguido de aquellas palabras profundizó el beso, sentía como mi cuerpo cuál traicionero se excitaba, mis pezones se pusieron duros mientras sus manos acunaban mis senos, enterre mis manos en sus cabellos y fui presa de mi propio instinto, Kara tomo mi cuello con una de sus manos y me separó de ella abruptamente, a que jugaba esta maldita desquiciada, ya estaba a punto de tener lo que deseaba o por lo menos mi cuerpo y me alejaba...
- No lo tendrás tan fácil Amor - me miró sonriendo - debes ganarlo.
Estuve tentada a golpearla pero sería una estupidez de mi parte, saldría lastimada sin duda, pero dos podían jugar a la tortura y yo era fantástica en eso. A pesar del duro frío me desnude sin apartar mi mirada de la suya y rodee el soba para tumbarme en el con la piernas abiertas, estaba más húmeda de lo normal, quizás la idea de estar Captiva con una muy sexy mujer activaba zonas de mi cerebro a las que antes no tenía acceso.
Kara seguía casa uno de mis movimientos mientras yo iniciaba un juego lento y lleno de erotismo, poco a poco acariciaba mis pechos, mi abdomen hasta llegar a mi sexo y con sutiles movimientos la provocaba, pero más allá de mirar en silencio y sonreir con malicia no se movía, esto se habia convertido en un reto, justo la clase de juegos que disfrutaba, un gemido se escapó de mi mientras estimulaba mi centro y una nube de placer me golpeó, haciendo que acelerara mis movimientos.
- ¿En serio no me vas a tocar? - pregunté con una mezcla de excitación y rabia...
Pero mis palabras no cambiaron su postura, el placer llegó por oleadas pero incluso cuando el primer orgasmo me golpeó no me detuve y una nueva explosión me sacudió, era el estallido que anuncia la muerte de una estrella en medio de mis piernas, pero ni siquiera aquello la hizo salir de su postura.
- ¡Te odio! - dije con un torbellino de emociones aflorando en mi...
- Entonces hemos avanzado - su respuesta me desconcertó aún más - el odio está a solo un paso del amor.
Le avente uno de los cojines, la golpeó en su hombro derecho y ella solo se limito a sonreír, mi pecho subía y bajaba expulsando el aire de mis pulmones... Nunca nadie se había resistido a mi, era la primera vez que deseaba que alguien me tocará y no recibía absolutamente nada, Kara Danvers o como quiera que se llame me sacaba de quicio.
- !Te odió! - repeti está vez en un grito intentado levantarme, pero un mareo a causa de mi estado de excitación me lo impidió, ella volvió a mi con su súper velocidad para para evitar que me cayera al suelo y me miró con varias capas de azul en sus ojos.
- Debemos tener una cita está noche - me sonrió y yo me removí tratando de salir de su agarre - quieta fiera, tendremos una cita está noche está decidido, ponte ese lindo vestido negro que traje para ti hace unas noches.
Kara iba hablando mientras me cargaba para depositarme con mucho cuidado en la cama a unos cuantos metros de mi, estaba delirando si pensaba que tendría una cita con ella.
- ¡Loca! - exclamé tan bajo que una persona normal jamás fuese oído...
- Súper oído - dijo señalando su oreja con el dedo mientras reía y se marcho al sofá para seguir su siesta...