8. Ella

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A veces de la nada el amor te pilla con la guardía baja y no sabes si es un espejismo o una manifestación real de tu alma despierta

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A veces de la nada el amor te pilla con la guardía baja y no sabes si es un espejismo o una manifestación real de tu alma despierta...
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POV Lena Luthor

Una ráfaga de aire helado golpeó mi rostro y me despertó. Kara yacía desvanecida en su sueño tranquilo, justo a mi lado. Por primera vez, la veía tranquila, sin la angustia constante instalada en sus rasgos faciales. Ella era hermosa... Mi corazón se aceleró y el aire se me escapó de los pulmones. El calor que emanaba de su cuerpo me llamaba. Acorté la distancia entre las dos y me acurruqué, escondiendo mi rostro en el hueco de su cuello.

En serio su casa se encontraba en ruinas, el estrago de nuestro encuentro había plagado de violencia y destrucción todo el lugar. Sin darle mucha importancia disfrute el pequeño momento de paz, abrazada a ella, sentí como sus brazos me rodeaban mientras absorbía su olor, podia volverme adicta a esto...

-¿Tienes frío? - preguntó aún con los ojos cerrados.

-Si, el hoyo en el techo no ayuda creo - dije sin separarme de ella.

Su respiración se hizo profunda. Por otro lado mi cuerpo traicionero respondió erizando mi piel, siempre podía culpar al frío glacial del ártico, pero la razón era su proximidad, mi deseo, sus ojos tan azules que juraría que encapsulaban el cielo de la primavera. "Que diablo es esto" ese era el pensamiento que estallaba por mi cabeza...

-Te prepararé café - susurro y rompió el contacto de nuestros cuerpo, eso me puso triste, no quería que se alejara pero no dije nada, solo asentí.

La vi desperezarse con su cabello desordenado mientras caminaba a la cocina y un suspiro se escapó de mi pecho mientras la seguía a la cocina.

La luz del amanecer brillaba en su cuerpo iluminando sus músculos tensos mientras se movía con soltura por la cocina, era bastante hábil en su labor a decir verdad. Sus brazos, fuertes y definidos, se deslizaban por el aire con una gracia, en contraste con la brutalidad que había presenciado en ella hace veinticuatro horas atras. Observaba cómo preparaba los panqueques, cada movimiento suyo era una invitación silenciosa. El vapor del café se elevaba, creando una atmósfera cálida y sensual que me envolvía por completo. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho, y una oleada de deseo me recorrió el cuerpo. Nunca la había encontrado tan hermosa como en ese momento, fuerte y vulnerable a la vez.

-¿Te sientes bien? - la mire con extrañeza sin saber porqué preguntaba aquello y pareció entenderlo ya que dijo- tu pecho late de prisa.

- umm, si claro es solo algo de ansiedad - menti escondiendo la verdadera razón, no podía decirle oh si nena no se que pasa pero me descontrolas.

Sacudí mi cabeza en un triste intento para enfocarme, pero su presencia me debilitaba, yo quería besarla, tocarla y mil cosas más. Las dudas me asaltaban esto era nuevo para mi, ni siquiera la conocía tanto, "que demonios Lena Luthor tu no eres así" me reprendi mentalmente.

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