Capítulo 24

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Jeno Lee no se sentía culpable a menudo. Sus años en el Servicio lo habían insensibilizado a muchas cosas y su brújula moral se había torcido bastante, si era honesto.

Pero cuando miró a su viejo amigo y sintió el aire tenso entre ellos, la vergüenza y la culpa regresaron. No quería perder su amistad, Jen era un hermano para él, la única familia que había tenido después de la muerte de sus padres.

Jeno suspiró.

—Si quieres golpearme acaba de una vez— Echó un vistazo a la puerta por la que Jaemin acababa de salir y trató de no mostrar su impaciencia. Eso no ayudaría en su caso si Jen se daba cuenta de lo mucho que quería seguir a su hermano pequeño y poner sus patas sobre él.

—No es tan satisfactorio cuando sé que me estás dejando hacerlo —dijo Jen.

Jeno sonrió con pesar, eso era bastante cierto. Aunque Jen era un poco más ancho y pesado que él, Jeno siempre había sido mejor en el combate cuerpo a cuerpo. Jen era mejor tirador.

El silencio se hizo de nuevo, tenso y denso, por fin Jen dijo:

—Has mencionado al telépata, ¿Sabías que no eras yo cuando tocaste a Jae por primera vez?

Jeno sintió que se le calentaban los oídos.

—Reconocí las señales, me di cuenta de que mis recuerdos no eran genuinos.

—Pero no estabas seguro —dijo Jen mirándolo con el ceño fruncido.

—No lo estaba —admitió Jeno con rigidez.

Jen se echó a reír, pasando una mano por su cabello.

—No puedo creerlo, conoces el protocolo para situaciones como esta.

Jeno reprimió una mueca de dolor, por supuesto que lo sabía: si un agente no estaba seguro de la autenticidad de sus recuerdos, no se suponía que debía comprometer su identidad encubierta por si acaso. Al querer creer obstinadamente que no era pariente de Jaemin, había ido en contra de todas las reglas.

—Lo tienes tan mal, ¿eh? —dijo Jen.

No tienes idea.

—Mira, —dijo Jeno mirando hacia la puerta de nuevo, estaba ansioso por ir tras Jaemin —Realmente no quise que eso sucediera, créeme, me sentí como un pervertido al principio.

—Deberías, incluso con toda la cuestión de ser yo a un lado, todavía estaba en pañales cuando te presentaste como un alfa, Jeno.

Jeno hizo una mueca y respiró hondo.

—Solo tengo doce años más, hay parejas con diferencias de edad mucho mayor que la nuestra y quieras o no, Jaemin ya es un adulto, puede que lo veas como tu hermano pequeño pero él no es un niño. De todos modos, el punto es discutible— Sostuvo la mirada de Jen con firmeza —No estoy orgulloso de que haya sucedido mientras fingía ser tú, yo no soy realmente tú, pero sucedió y ahora es mío, eso no va a cambiar. No quiero pelear contigo pero no dejaré que nadie más lo tenga, él es mío.

Una parte de él, la parte que había sido oficial de inteligencia durante una década, observaba la conversación desde lejos, analizándola con frialdad. Sabía que estaba siendo demasiado agresivo, bombeando feromonas alfa como un animal, pero poco podía hacer al respecto. Siempre había sido terrible comportándose racionalmente en lo que a Jaemin se refería, y por primera vez en su vida, Jen se sintió como una amenaza. Él era el alfa y el tutor legal de Jaemin, si optaba por ponerles las cosas difíciles, podía hacerlo y eso le ponía los pelos de punta a Jeno. Se había acostumbrado a ser considerado el alfa de Jaemin aunque fuera por las razones equivocadas, y renunciar a ese papel no era fácil.

LLCT | NominDonde viven las historias. Descúbrelo ahora