"Agora"

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*Después de vacaciones de mitad de año*

(Perspectiva de Reiichi)

El primer día de clases después de las vacaciones siempre tenía un aire monótono. Hayato y yo llegamos juntos a la academia, como de costumbre, y nos dirigimos a nuestros respectivos salones. Entré al aula y me desplomé en mi asiento, descansando la cabeza sobre la mesa mientras el timbre anunciaba el inicio de las clases.

Me quedé así, con la vista perdida en la ventana, sin mucho interés en lo que pasaba a mi alrededor, hasta que el profesor interrumpió la tranquilidad con un anuncio inesperado:

—Hoy se unirá un estudiante de intercambio a nuestra clase.

Levanté una ceja, curioso. No era raro que la academia aceptara estudiantes de intercambio, pero ¿justo ahora, cuando faltaban menos de seis meses para graduarnos? Me pareció extraño, aunque no le di demasiada importancia y volví a perderme en mis pensamientos.

Pero entonces, escuché una voz que hizo que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo.

—Hola a todos, mi nombre es Joze Shiuba. Tengo 17 años y soy de Brasil. Estoy aquí como alumno de intercambio para aprender más cosas y tener nuevas oportunidades. Espero llevarme bien con todos.

Mi corazón se detuvo por un segundo y mi cabeza giró automáticamente hacia la puerta. Lo reconocí en el acto.

Allí estaba, de pie frente a todos, con su porte confiado y esa misma mirada intensa que siempre había tenido. Un chico alto, de piel morena, con el cabello castaño ondulado y unos ojos esmeralda que parecían perforarme.

El mundo pareció cerrarse a mi alrededor. Mi mente se nubló, mi pecho se oprimió y un torrente de recuerdos, emociones y sensaciones que creí haber enterrado me golpeó de golpe.

No podía respirar.

Me puse de pie abruptamente y salí del aula sin mirar atrás. Caminé con pasos apresurados hasta el baño, tratando de calmar el latido frenético de mi corazón. Apoyé las manos en el lavamanos y me miré en el espejo.

Shiuba estaba aquí.

Después de tanto tiempo, después de todo lo que pasó... estaba aquí.

No supe cuánto tiempo estuve sumido en mi propio caos mental hasta que vi una silueta reflejada en el espejo.

—¿Así reaccionas después de tanto tiempo? —dijo una voz burlona detrás de mí—. Pensé que te alegrarías de verme, pero en lugar de eso... ¿huyes de mí? Ni que te fuera a morder, tonto.

Me giré lentamente, sintiendo como si mi cuerpo pesara una tonelada. Quería responder, pero las palabras no salían. Ni siquiera era capaz de mirarlo directamente.

—¿En serio no vas a mirarme? —preguntó, acercándose un poco más—. Te he extrañado todo este tiempo... sería el colmo que tú no a mí. Al menos dame un abrazo, ¿sí?

Lo sentí acercarse, y antes de poder reaccionar, sus brazos me envolvieron en un abrazo firme. Algo dentro de mí se quebró. Me rendí en su abrazo sin poder evitarlo, sintiendo cómo una avalancha de emociones se liberaba de golpe.

—¿En serio crees que me olvidé de ti, idiota? —murmuré con la voz entrecortada, aferrándome a él. Odiaba admitirlo... pero lo había extrañado más de lo que quería aceptar.

(Perspectiva de Hayato)

Las clases estaban tan aburridas que apenas podía mantener los ojos abiertos. Decidí pedir permiso para ir al baño y despejarme un poco.

Al acercarme a la puerta, escuché la voz de Reiichi. Sonaba extrañamente conmovido.

—¿En serio crees que me olvidé de ti, idiota?

Amor Sin PalabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora