(Perspectiva de Hayato)
Habían pasado meses desde la última vez que hablé con Reiichi. Nuestras videollamadas interminables y esos chats donde me contaba sobre su vida en el extranjero se habían desvanecido. Ya no quedaba rastro de la cercanía que solíamos tener. Él encontró nuevas personas, formó nuevas conexiones... y yo simplemente quedé fuera de su vida.
No lo culpaba. Me alegraba que tuviera amigos, que se sintiera acompañado. Pero eso no hacía que doliera menos. Me di cuenta de que si no era yo quien le escribía, él no lo haría. Así que dejé de insistir. Dejé de escribirle. Y, con el tiempo, dejamos de hablar.
No podía aceptar que mi mejor amigo—la persona que me gustaba—me hubiera olvidado. Claro, tenía otros amigos, pero no era lo mismo. Mi mente giraba en círculos, preguntándose qué estaría haciendo, qué tan cerca estaría de aquel chico que había aparecido en sus historias de Instagram. Y como si no fuera suficiente tortura, un día me di cuenta de que ya no podía ver sus publicaciones. Me había ocultado de su vida.
No estaba enojado, solo... dolía. Dolía saber que mis sentimientos no fueron tomados en cuenta. Que mientras yo pasaba noches sin dormir repasando nuestras conversaciones, él seguía adelante sin mirar atrás. Me recostaba en mi cama, viendo nuestras fotos, recordando los momentos que parecían tan lejanos ahora. La nostalgia me aplastaba.
Mi vida comenzó a desmoronarse. No tenía ganas de hacer nada. Comía lo mínimo. Pero intentaba sonreír, intentaba hacer que nadie notara lo mal que estaba. Me avergonzaba la idea de contarle a alguien; siempre había sentido que mis problemas eran una carga para los demás. Así que los guardé para mí.
Pero no se puede ocultar la tristeza para siempre. La gente empezó a notar que algo no iba bien. Terminé contándoselo a mi madre, aunque su respuesta solo me hizo sentir peor: "Estás exagerando". Me lo terminé creyendo. Tal vez sí estaba exagerando. Tal vez todo estaba en mi cabeza. Pero entonces... ¿por qué no podía dejar de sentir este vacío?
Reiichi estaba allá afuera, viviendo su mejor vida. Y yo aquí, estancado, sin saber qué hacer sin él.
(Perspectiva de Reiichi)
Mi tiempo en Brasil se acortaba más rápido de lo que esperaba. En menos de tres semanas volvería a Japón. No quería pensar en lo que le diría a Shiuba, ni en lo que pasaría con nuestra relación. Solo sabía que, una vez que me fuera, no nos volveríamos a ver. Y una relación a distancia... simplemente no funcionaría.
Shiuba vino a mi casa como siempre. Pasamos la tarde viendo series en mi habitación. Cuando nos dio hambre, decidimos pedir comida a domicilio porque, siendo honestos, si intentábamos cocinar, terminaríamos en desastre. Terminamos eligiendo pizza.
Cuando el timbre sonó, fuimos a recogerla. Nos sentamos a comer, charlando de cualquier cosa.
—Yo opino que Naruto debió quedarse con Sasuke —dijo Shiuba con total seriedad—. Hinata es el mal tercio ahí. Tal vez Naruto y Sasuke se casaron en secreto y adoptaron a Boruto, pero Naruto dice que es hijo de él y Hinata por la presión social. ¿Qué dices?
—¿Por qué lo dices con tanta seguridad? —reí—. Aunque... no es tan descabellado. Tal vez Hinata solo sea la coartada perfecta para ocultar que Boruto en realidad es de ellos dos. Pero la relación de Naruto y Sasuke sería un poco tóxica. Siento que Sasuke no se preocuparía demasiado por su hijo.
Así eran nuestras conversaciones. Siempre nos inventábamos teorías absurdas sobre cualquier cosa. Pero ese día, no podía concentrarme en la plática. Solo tenía una idea dando vueltas en mi cabeza: debía decirle la verdad. Debía decirle que lo nuestro tenía un final.
ESTÁS LEYENDO
Amor Sin Palabras
Storie d'amore(Yandere Simulator 1980) BL Reiichi es el presidente del Consejo estudiantil, es muy serio y reservado, pero cuando se trata de Hayato es una persona completamente diferente. Hayato es un chico común sin ningún talento especial, puede ser muy extrov...
