"Is There Someone Else?

17 3 0
                                        

(Perspectiva de Shiuba)

Me despertó una respiración cálida rozándome el cuello.

Tardé unos segundos en darme cuenta de dónde estaba. El ventilador giraba lento, el cuarto seguía oscuro, y había un peso extraño sobre mi pecho.
Literalmente.

Abrí los ojos, parpadeando hacia el techo, sintiendo algo —o alguien— demasiado cerca.

Y entonces lo noté: un brazo cruzándome el torso, una pierna encima de la mía... y su frente apoyada contra mi clavícula.

Hayato.

Dormía como si no le importara nada. Como si no acabáramos de compartir una cama minúscula, como si no me tuviera medio aprisionado con su cuerpo, como si no se diera cuenta de la tensión absurda que había entre nosotros anoche.
Y lo peor es que... se veía tranquilo. Casi dulce.

Por un segundo me quedé quieto, sin saber si apartarlo o dejarlo ahí. Porque había algo en su expresión dormida que no había visto nunca: vulnerabilidad. Como si por fin bajara esa armadura sarcástica con la que se vestía todos los días.

Intenté moverme con cuidado, pero en cuanto lo hice, gruñó por lo bajo y se acomodó más contra mí. Su rodilla rozó peligrosamente entre mis piernas, y tuve que contener el impulso de soltar un insulto.

—¿Hayato...? —murmuré, con voz ronca.

No respondió.

Solo se acurrucó más. Su nariz rozó mi cuello.

—Mierda...

Me giré apenas, intentando zafarme con delicadeza. Pero entonces sus dedos se movieron sobre mi abdomen, como si incluso en sueños supiera lo que estaba haciendo.

—Si estás despierto y finges, te juro que te lanzo de la cama —solté en un susurro amenazante.

Nada.

Silencio.

Hasta que...

—¿Y si me gusta estar aquí? —susurró, con la voz tan ronca por el sueño que casi me eriza la piel.

—Sabía que estabas fingiendo, idiota.

Hayato rió suavecito, sin despegarse. Sentí la vibración de su risa contra mi pecho.

—Estás caliente —murmuró—. Literalmente. Eres como una estufa humana.

—Y tú un parásito corporal —resoplé, pero no lo empujé.

Porque la verdad... tampoco se sentía tan mal.

—¿Qué hora es? —preguntó, sin abrir los ojos.

—Ni idea.

—¿Clase hoy?

—Sí.

—Mierda. —Pero no se movió.

Silencio.

Yo podía sentir su respiración contra mi piel. Él debía sentir el ritmo acelerado del mío. Y aunque ninguno decía nada más... el ambiente lo decía todo.

Hasta que escuchamos el timbre.

Ambos nos quedamos congelados.
Nos separamos como si alguien hubiera lanzado un balde de agua fría entre los dos.

—¿Esperas a alguien? —preguntó Hayato, alarmado.

—No —respondí, ya poniéndome de pie y buscando una camiseta.

Él hizo lo mismo, despeinándose mientras intentaba vestirse lo más rápido posible.

Fui hasta la puerta con el corazón acelerado.
Cuando abrí, no supe si me sorprendió o no ver a Reiichi parado frente a mí.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Aug 31, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Amor Sin PalabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora