"Friends"

21 3 0
                                        

(Perspectiva de Reiichi)

No era estúpido. Podía darme cuenta cuando algo no encajaba.

En los últimos días, Hayato y Shiuba parecían estar compartiendo más de lo necesario. Primero fueron risas en los pasillos. Luego, conversaciones prolongadas durante los descansos. Al principio pensé que solo estaba paranoico... hasta que los vi juntos en la biblioteca, hablando como si se conocieran de toda la vida. Como si la tensión que había existido entre ellos —esa incomodidad inevitable por haber sido dos piezas fundamentales en mi maldita vida— de repente se hubiera evaporado sin explicación alguna.

Y no, no es que me molestara que se llevaran bien. Al menos, eso me repetía cada vez que los veía. Pero había algo raro en todo eso. Algo... fuera de lugar.

Shiuba no era de abrirse así con cualquiera. Lo sabía. Le costaba confiar, incluso con sus propios amigos. Y Hayato, por otro lado, no había mostrado ni una pizca de interés en él mientras yo estaba en medio. Todo había sido... distante. Cortés, si acaso. Y ahora, de la nada, se estaban volviendo amigos. ¿Desde cuándo?

Quería pensar que era una coincidencia. Que tal vez, en medio del caos, habían encontrado un punto en común. Pero no podía evitar sentir que había algo más.

Una intención escondida.

O una provocación.

Quizás ambas.

(Perspectiva de Hayato)

Los mensajes con Shiuba empezaron de forma estúpidamente casual.

Un "gracias por la otra vez", seguido por un "¿vas a traer ese libro mañana?", luego por un "¿viste el ensayo que nos dejaron?", hasta que, sin darnos cuenta, estábamos hablando todos los días.

Él no parecía confiado al principio. Incluso en sus respuestas, se notaba esa cautela característica suya, como si no supiera si debía dejarme entrar o no. Pero bastaron unas cuantas bromas, unas indirectas sutiles, y una conversación honesta sobre lo mierda que puede llegar a ser Reiichi... para que su actitud empezara a aflojar.

No me sorprendió. Al final del día, sabía que Shiuba también tenía heridas abiertas. Que tampoco había cerrado ese ciclo como tanto decía. Y ahí estaba yo... para remover todo eso. Con una sonrisa en los labios y un plan en la cabeza.

Lo estaba logrando.

Lo veía en la forma en que me buscaba con la mirada, en cómo soltaba una risa suave cuando yo decía algo sarcástico, en cómo ya no parecía tan incómodo cuando estábamos cerca, incluso sin Reiichi alrededor.

Y lo mejor de todo... es que él también empezaba a escribirme primero.

Reiichi no sabía nada. Pero por la forma en que fruncía el ceño cuando nos veía en el pasillo, sabía que lo intuía. Sabía que algo se estaba moviendo, algo que no podía controlar.

Y eso me daba exactamente lo que necesitaba.

Control.

Solo era cuestión de tiempo.

(Perspectiva de Shiuba)

—¿Quieres un poco? —le ofrecí el paquete de galletas a Hayato, extendiéndoselo desde el banco del jardín. Habíamos salido temprano de clase y, por alguna razón, lo primero que pensé fue en venir aquí. Era un lugar tranquilo.
Discreto.

Él me miró de reojo, alzando una ceja.

—¿No te vas a poner sentimental si te robo la última?

—Solo si lo haces sin decir gracias —respondí con media sonrisa.

Amor Sin PalabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora