Logan
Mi abuela siempre decía que todos nacemos con un don.
No uno que necesariamente brille en los escenarios o en las aulas llenas de aplausos, sino algo más profundo. Algo que vive en el alma. Algo que no siempre vemos nosotros mismos, pero que ahí está, esperando ser reconocido.
De pequeño, nunca lo entendí. Siempre pensé que ser especial significaba destacar, sobresalir, ser el mejor en algo. En cualquier cosa. Quería ser el mejor futbolista, el más rápido en las pistas, el más hábil en esgrima. Incluso intenté ser el más brillante en la escuela, pero siempre había alguien mejor que yo: un primo que era más fuerte, un hermano que sacaba mejores notas, o un compañero que parecía tenerlo todo resuelto. Esa constante comparación me hizo sentir que no era suficiente, que no importaba cuánto me esforzara, nunca sería "el mejor".
Y cuando no eres el mejor, empiezas a preguntarte si acaso eres bueno en algo.
Yo me lo pregunte muchas veces en mi infancia.
Ese vacío, esa sensación de no ser suficiente, de decepcionar, pesa más de lo que uno admite. No importa cuánto tengas, cuántos recursos o cuántas oportunidades estén al alcance de tu mano. Cuando sientes que no es suficiente, el vacío se convierte en una carga que te empuja al límite. Te obliga a correr más rápido, a saltar más alto, a esforzarte hasta que te rompes, porque estás buscando algo que parece intangible: aprobación.
Y lo peor es cuando lo tienes todo. Cuando no hay excusas, cuando todo lo necesario para ganar está frente a ti, y aun así, fallas. ¿Por qué no gano? Si tengo lo necesario, ¿por qué no lo logro? Ese pensamiento se clava en tu mente, multiplicando la frustración. No era solo la presión externa, era mi propia expectativa, ese estándar imposible que yo mismo había puesto.
Crecí rodeado de expectativas. Familias legendarias, hijos estrella, premios, logros, y la constante presión de sobresalir. Mi vida se construyó bajo esa sombra, siempre al lado de personas que brillaban, que parecían tener todo: el talento, la perfección, las notas altas, los reconocimientos. Yo estaba allí, en ese mismo espacio, pero siempre sintiendo que algo me faltaba. Nada de lo que hacía parecía ser suficiente para igualar ese estándar familiar, y el mundo que me rodeaba no ayudaba a disipar esa sensación.
Obviamente, era buena en todo lo que hacía. La mayoría de las cosas se me daban de manera natural, y muchas veces parecía que no necesitaba esforzarme tanto para lograrlo. Pero siempre había alguien mejor. Siempre. En cualquier lugar donde mirara, encontraba a alguien que me superaba: más rápido, más inteligente, más creativo, más destacado. Mis primos, tíos, padres... esas figuras que todos admiraban, que tenían su propósito tan claro, su camino tan definido, parecían inalcanzables. Y yo, a pesar de mis logros, seguía sintiéndome pequeño a su lado. Una sombra.
Quería ser el mejor en algo, algo que me definiera, algo que no pudiera ser eclipsado por nadie más. Pero cuanto más luchaba por destacar, cuanto más corría detrás de esa idea de grandeza, más sentía que me alejaba de lo que realmente necesitaba encontrar: a mí mismo.
Mi abuela, Cordelia, veía algo que yo no. Recuerdo una tarde en particular, cuando había perdido una competencia de esgrima, mi taller más importante. Mi madre estaba furiosa, mi padre ni siquiera me miró, y mis hermanos... ellos intentaron consolarme, pero no sabían cómo. Me sentía pequeño, invisible. Hasta que mi abuela se sentó conmigo en el porche trasero, con un plato de galletas de limón recién hechas.
—¿Sabes qué, Logan? —dijo mientras partía una galleta por la mitad y me la daba—. No tienes que ser el más brillante para ser alguien que importe. Tienes un alma que deslumbra, cariño, una que nadie más tiene. Y, créeme, eso vale más que cualquier número en el podio.
ESTÁS LEYENDO
Querida Delle
Teen FictionDelle Russo está desesperada por encontrar a un chico que se haga pasar por su novio falso, antes de la noche de Año Nuevo. Pues digamos que no es la chica más honesta del mundo... les ha mentido a sus padres y les ha dicho que ya tiene novio. El p...
