Diez.

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Nathalie retira su mano de la de Betterfly con suavidad, y sin mirarlo directamente, se concentra en las flores que sostiene

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Nathalie retira su mano de la de Betterfly con suavidad, y sin mirarlo directamente, se concentra en las flores que sostiene. 

Es un gesto extraño, recibir un ramo de alguien como él, ella vuelve a entrar al departamento, dejando la puerta abierta, y empieza a buscar un lugar adecuado para colocarlas. No tiene un jarrón, pero intenta improvisar algo, mientras él se queda parado en la entrada, observándola. 

A veces, él desearía poder leer su mente para entender qué está pensando, aunque sabe que eso le quitaría lo interesante al misterio que ella representa. 

El héroe está a punto de anunciar su partida, asumiendo que ella no tiene más que decirle, pero antes de que pueda decir una palabra, la voz de Nathalie lo detiene. 

—Ayúdame.

La firmeza de su tono lo toma por sorpresa, él titubea por un instante, recordando la última vez que estuvo dentro de ese departamento y cómo las cosas terminaron de manera inesperada. 

Aun así, cruza la puerta y la sigue hasta la cocina, ella ya ha encontrado un recipiente y le entrega las flores, mientras llena el recipiente con agua, él observa el lugar, notando solo la taza de té en la mesa. 

La mujer coloca el recipiente con agua en la mesa, y Betterfly introduce las flores en el mismo, él se asegura de que todo esté en orden. 

—¿Quieres una taza de té? No soy tan buena como un amigo, pero puedo intentarlo.  —Ofrece tratando de restarle importancia. 

Betterfly no puede evitar sonreír con un brillo divertido en sus ojos, no le gusta aprovecharse de su doble identidad pero sabe que ella habla de Gabriel Agreste. 

—¿Tienes amigos? —Pregunta fingiendo incredulidad.

—Algo así.

Él sonríe más ampliamente, como si esa respuesta le hubiera dado un secreto placer, Nathalie no comprende qué es lo que le causa tanta gracia, y se queda mirándolo, confundida por la sonrisa boba que tiene en su rostro; pero cuando él la ve fijamente, su expresión se suaviza, y borra esa sonrisa juguetona, recordando lo que vino a hacer allí en primer lugar.

—Me alegra que todo esté bien entre nosotros —Menciona con tono sincero —. Ya me retiro.

Nathalie lo observa, y algo dentro de ella no quiere que se vaya tan pronto, está ahí, sin hacer nada en especial, y aun así parece el hombre más interesante del mundo.

El héroe se inclina hacia ella antes de despedirse, ha temido durante todo el día que ella no quisiera volver a verlo, que sus acciones de la noche anterior hubieran creado una barrera imposible de derribar, pero al ver la aceptación en su rostro, puede irse tranquilo. 

Ella recuerda la conversación que tuvo con la joven, sobre los pensamientos que la atormentaron durante el día y siente que aún hay cosas sin decir, pero el héroe ya ha dado un paso hacia la puerta, listo para irse si ella no dice nada más.

Como una polilla cazando en la oscuridad  ‖Gabenath‖Donde viven las historias. Descúbrelo ahora