Narra Leila:
Estaba durmiendo, incómodamente para serles sinceros, cuando unos brazos me movieron de mi lugar haciéndome levantar.
Abrí los ojos y me encontré a la azafata delante de mí.
—Disculpe que la haya levantado, pero ya aterrizaremos y necesito que se abroche el cinturón de seguridad. —Dijo mientras sonreía.
—De acuerdo.—Murmure.—Gracias.
La azafata me sonrió por última vez para luego seguir su recorrido.
Me acomode mejor en el asiento y me abroche el cinturón de seguridad.
El aterrizaje duro como veinte minutos. El hombre por el micrófono dijo que ya habíamos llegado, que salgamos con precaución y bla bla bla.
Baje del avión y camine hacia la entrada.
Mi padre no sabe que eh llegado así que me dirigí hacia un taxi y me subí, le digo la dirección de mi casa, el asiente y arranca el auto.
Al llegar a mi casa le doy el dinero y el agradece mientras me ayuda a sacar la valija.
Me quedo parada al frente de mi casa y la observo, sigue igual como cuando me fui, excepto que esta silenciosa.
Camino en cámara lenta, bueno no tan así pero algo.
Golpeo la puerta al verla que esta con llave. Nadie contesta así que vuelvo a golpear.
Tras unos minutos escucho una voz masculina.
—Ya va, que no puedes esperar.—Dijo una voz desconocida.
La puerta se abrió haciéndome ver a un tipo todo tatuado desde el cuello hasta las manos. Lo mire confundida.
—¿Qué quieres?—Dijo serio. Lo mire atentamente.
—Oh, disculpa.—Mire el suelo y luego a él. —Em... No sabes a donde se mudo la familia Maloley.—Mire sus manos tatuadas y luego mire sus ojos.
Sonrió de lado.—Al frente.—Dijo.
Gire y mire la casa celeste de los señores Roy.
¿Desde cuándo vivíamos en la casa de los Roy?
No es por nada, pero mis padres los odian.
—¿Estás seguro?—Pregunte alzando las cejas.
—Claro.—Dijo divertido.
—Okey.—Dije un tanto media insegura mientras agarraba el bolso y giraba para caminar hacia el frente.
Cruce al frente y toque el timbre de la casa.
El señor Roy salió ¿Pero qué mierdas pasa?
—Miren que trajo el viento, ¿Qué se te ofrece pequeña?
Lo mire. —Mi.... Padre ¿está aquí?
—¿Qué? ¡No! Nunca lo dejaría entrar.—Dijo enojado. —¿Quién te dijo esa mentira?
—El chico que estaba en la casa de mis padres.
—El delincuente que se está riendo justo ahora.---Dijo y yo gire mirando como el tatuado se reía.—Ten cuidado no es una buena persona.
—Lo tendré en cuenta.—Dije mirando con odio a aquel chico.
—Oye Leila.—Me llamo y lo mire.—Mi más sentido pésame, yo sé que no tenemos un buen vinculo pero tengo emociones.
—Lo entiendo, gracias.—Murmure para luego volver a agarrar mi valija mientras echaba humo de lo furiosa que estaba.
Volví a mi casa y quede frente al tatuado.
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Viviendo con idiotas #Wattys2015
Teen Fiction¿Que pasaría si una chica vive con un grupo de hormonales? Ella es Leila Maloley, tiene un vida llena de clichés, empecemos. Ella no tiene amigos por ser directa, sarcástica e irónica. ¿Hermanos? No tiene, es hija única. ¿Novio? Solo imaginario...
