Estados Unidos no era nada comparado con los folletos, era hermoso hace como un diez minutos había llegado y la verdad necesitaba salir de una vez de ese avión. No es que le tenga alguna fobia o algo parecido, pero que te toque un compañero de asiento como el mío, no se lo desearía ni a mi enemigo.
Me toco compartir con un chico que se llamaba Charlie, ¿Cómo se su nombre?, me lo repitió unas mil veces, "Hola soy Charlie", luego de que se haya callado la boca lo pille hurgando en mi bolso que llevaba a mano, díganme, ¿Qué Persona normal come lápiz labial de las demás?, luego mientras "trataba de dormir" lo encontré mirándome, sinceramente no me apetecía dormir con su mirada clavada en mi.
Llegue hasta las escaleras que tenía que bajar para poder estar en la primera planta. Me dijeron que alguien me recogería así que si veo a alguien con un cartel capaz sea para mí, obvio que tiene que decir mi nombre.
Con la mirada trate de encontrar a un chica o una señora grande, seguramente tendré que vivir con gente así.
Busque entre las personas hasta que encontré a un chico con un cartel con mi nombre, el vestía con una remera negra sin mangas que dejaba ver que tenia tatuajes por todo sus brazos y algunos salían por su cuello, tenia ojos azules y un pircing como aro en el labio, Puede que tenía unos 23 años no le daba más, se veía muy grande pero sexi para ser mi compañero.
Me acerque al chico, pero al parecer mi presencia ni lo molesto porque seguía viendo su teléfono.
-Hola soy leila- dije mientras le extendí la mano.
El solo miro mi mano y luego a mí.
-Alex-dijo mientras empezó a caminar.
¿Y a este que bicho le pico?, ¡No estrecho ni mi mano!.
Estire mi mano y la mire, quería ver si estaba sucia o tenia mugre, la lleve hasta mi nariz y nada, solo tiene perfume mío.
Lo perseguí hasta la salida, mientras llevaba arrastrando las maletas.
-Está confirmado los hombres solo sirven para el sexo, si no lo haces bien pues estas cagado -dije con cansancio pensando que no me había escuchado.
-¿Que dijiste?- pregunto mientras se paraba al frente de un auto y me observaba.
-¿Quien Yo?-dije señalándome-Yo no dije nada-me encogí de hombro- que dices, hasta escuchar cosas.
El solo me miro luego se metió al auto dejándome a mí con las maletas.
Mire al cielo, que por cierto estaba nublado.
-Dios si no me tiras una buena, te juro que le doy contra el volante-dije mientras arrastraba las maletas hasta el auto y metiéndolas ahí.
Me subí a lado del copiloto.
-Okey-dije una vez que el arranco el auto- creo que empezamos con el pie izquierdo, así que hagamos como que no paso nada y volvamos desde el principio ¿ si?-dije mientras miraba por la ventana.
-Solo son simples reglas tú no te acercas y Yo menos y no hables y no me molestes y nos llevaremos bien- dijo mientras se ponía un cigarrillo en su boca y lo prendía.
-Pero ni sé quién eres-dije obvia.
-Ni lo sabrás tampoco-dijo mientras soltaba el humo.
-Y si eres un asesino que está libre y vino a buscar chicas lindas en el aeropuerto para traficarlas y ahora soy tu victima-dije mientras fingía cara de horror.
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Viviendo con idiotas #Wattys2015
Novela Juvenil¿Que pasaría si una chica vive con un grupo de hormonales? Ella es Leila Maloley, tiene un vida llena de clichés, empecemos. Ella no tiene amigos por ser directa, sarcástica e irónica. ¿Hermanos? No tiene, es hija única. ¿Novio? Solo imaginario...
