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Narra Olivia.
Respiro intentando aguantar las lágrimas. Hoy ha llegado el día en el que dejo de vivir en este piso y, por ende, dejo de ser compañera de mi querida amiga Gemma. Es complicado para mí, ya que llevo un par de años en este lugar que me ha visto reír, llorar, escribir y, sobre todo, me ha visto crecer como persona. Aunque lo que más me entristece de irme es dejar de convivir con Gemma.
Gemma se ha convertido en una persona muy importante en mi vida. Ella nunca me ha dejado caer; si una se caía, la otra estaba ahí para levantarla.
- Olivia, llevas diez minutos mirando la habitación detenidamente - escucho decir a Gemma.
Giro mi cabeza para mirarla y es en ese momento cuando acabo derrumbándome. Al darse cuenta, inmediatamente se acerca para estrecharme entre sus brazos.
- Olivia, ¿qué pasa? - su tono de voz refleja preocupación.
- Me da mucha pena irme de aquí y dejarte sola a ti - respondo.
- ¡Qué mona eres! Olivia, no pasa absolutamente nada. Estoy muy feliz por ti, vas a empezar una nueva etapa de tu vida en la que vas a convivir junto a tu novio - dice dejando un beso en mi mejilla. - Además, cuando quieras puedes venir aquí, esta siempre será tu casa.
- Te quiero mucho, Gem.
- Yo también te quiero mucho, Oli.
Desde hace un par de días, estoy sacando todas mis pertenecias, que poco a poco he ido trasladando a casa de Jude.
Echo un último vistazo al piso entero y vuelvo al salón para ya abandonar este hogar.
- Gemma, prométeme que vamos a estar en contacto todos los días y que vendrás a visitarme, al igual que yo a ti.
- Olivia, parece que te vas a vivir a la otra punta del mundo, y solo nos van a separar unos veinte minutos.
- Puede que este exagerando un poco - admito, haciendo que ella ría.
- Solo un poco.
Nos abrazamos con fuerza hasta que el sonido del timbre nos asusta, haciendo que peguemos un pequeño salto. Me acerco a abrir, sabiendo que quien ha tocado el timbre es mi novio.
- ¿Lista para irnos? - cuestiona, pasando al interior del piso.
- Sí - murmuro.
- Hombre, pero si es el ladrón que me va a quitar a mi compañera de piso - bromea Gemma cuando ve a Jude.
- Olivia ya ha pasado unos años viviendo contigo; ahora es el momento de que lo haga conmigo por el resto de nuestra vida - responde Jude.
Le miro con una pequeña sonrisa, tras lo que acaba de decirle a mi amiga.
- Olivia, puedes casarte con este hombre cuando quieras - indica Gemma, haciéndome reír.
- Frena el carro, guapa.
- Todo es cuestión de tiempo - añade Jude, guiñandome un ojo.
Nos despedimos de Gemma y vamos a casa de Jude, donde ahora debemos desempaquetar todas mis cosas y ordenar todo.
La casa de Jude es completamente preciosa. Tiene varias estancias, aunque, sin ninguna duda, mi parte favorita de esta maravillosa casa es el maravilloso jardín, que cuenta con una piscina y además tiene vistas a las montañas y al club de golf.
- Amor, ven que te enseño tu vestidor.
Jude me lleva hasta una habitación. Al abrirla, me quedo enmudecida. Delante de mí tengo un gran vestidor con varios espejos y un pequeño sillón de un tono gris. Se acerca a abrir una de las puertas, y veo varios bolsos y zapatos en algunos estantes.
- Jude, ¿qué es esto?
- Bolsos y zapatos, creía que era muy obvio - vacila riéndose.
- Estoy flipando.
- Lo mejor para mi mujer.
Observo los bolsos y veo que hay cinco, todos de marcas lujosas, por lo que chasqueo la lengua. Al igual que los bolsos son lujosos, los zapatos no podían ser menos lujosos.
- Jude, no necesito estas cosas.
- Olivia, lo sé de sobra, pero he querido regalártelo.
- Es muy caro, Jude - me quejo, soltando un suspiro.
- Y yo gano suficiente dinero como para poder hacerte este tipo de regalos. Somos una pareja, y lo mío también es tuyo.
Me abraza por la espalda, dejando un beso en mi cuello que me hace sonreír un poco.
- No te enfades conmigo, por favor - me pide.
- No estoy enfadada, Jude. Solo es que no me gusta que te gastes dinero innecesario en mí.
- Puedes ir acostumbrándote, porque te queda toda una vida por delante.
Ruedo los ojos, acercándome a su rostro para besarle. Enseguida, entre los dos nos ponemos a guardar mis cosas, y en menos de media hora ya está todo más que listo.
- Olivia - me llama Jude.
- Dime.
- Quiero que, si en algún momento te sientes incómoda en esta casa, o quieres cambiar algo que no sea de tu estilo, o quieres añadir algo, o lo que sea, por favor que no dudes en decírmelo. Esta ya no es solo mi casa, ahora también es tuya, y quiero que te sientas cómoda y a gusto.
- Jude, no quiero cambiar nada, esta casa es ideal. Aunque eso de que esta casa es mía...
- Claro que es tuya, ahora vivimos los dos aquí. Y ya te he dicho anteriormente que lo mío también es tuyo.
- Dime que al menos me dejarás pagar parte de los gastos.
- Olivia, claro que no.
- Jude, por favor.
- Ya lo hablaremos - dice rodando los ojos, y yo niego con la cabeza.
Sé de sobra que él no me dejará pagar nada, pero yo no voy a permitir que él sea el responsable de cubrirlo todo.
- Me imagino a nuestros hijos correteando por toda esta casa - habla.
- Un momento, ¿estás pensando en hijos? ¿Conmigo?
- Contigo, Olivia. Contigo lo quiero todo.
- Yo también lo quiero todo contigo, Jude.
Se acerca para besarme y nos tiramos un par de segundos deleitándonos entre besos.
Después de ordenarlo todo, ambos nos ponemos a hacer la comida. Aunque, principalmente, yo cocino y Jude me ayuda cortando varios ingredientes y añadiendo algunas cosas.
Por la tarde, tras las insistencias de Jude, hemos ido a un centro comercial a comprar diversas cosas para la casa.
- Morena, ven aquí que ahora quiero hacerte un recorrido por toda la casa - habla alzando sus cejas y poniendo una cara pillina.
- ¿Un recorrido?
- Ajá, pienso hacerte el amor por todos y cada uno de los rincones de nuestra casa.
Tal y como ha dicho Jude acabamos haciéndolo por varios rincones de la casa. Aunque aún quedan algunos más.