18. Lesión

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Narra Jude

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Narra Jude.

Esta tarde jugamos contra el Girona en el Bernabéu, o mejor dicho, con el equipo revelación de La Liga ya que absolutamente nadie apostaba porque el Girona estuviera en los puestos delanteros de la clasificación.

Como en casi todos los partidos, mi madre vendrá a verme junto con Olivia.

Hoy es un partido importante, ya que el equipo que gané se pondrá primero en la clasificación. Así que esperamos que el partido sea favorable para el Real Madrid.

- Jude, ¿qué tal va tu relación con Olivia? - me pregunta Brahim, sentándose a mi lado.

Mi relación con el malagueño es fantástica. Brahim es un chico muy simpático que siempre está a disposición de todo aquel que lo necesite. Él fue uno de los primeros en abrirme los brazos en mi llegada al Real Madrid, que a la misma vez, él volvía al equipo madridista.

Estamos en el autobús que ha salido desde Valdebebas para llegar hasta el estadio hablando de varias cosas y jugando al parchís.

- Bastante bien. Es una chica increíble - sonrío como un niño pequeño al hablar de ella.

- Se te pone cara de enamorado al hablar de ella - vuelve a hablar Brahim.

- Es imposible no enamorarse de ella. Es magnética, podría pasarme horas y horas hablando de ella.

El malagueño se ríe mirándome, a la par que yo no puedo borrar la sonrisa que se instala en mi rostro al pensar en cierta morena que me tiene loco por ella.

- Ay, amigo, qué bonito es el amor - comenta y los dos reímos. - Ahora ya podemos hacer cenas de pareja.

- Sería un plan divertido, a Olivia le cae muy bien Luz.

Después de conversar un poco más sobre nuestras novias, Brahim saca los auriculares y me pasa uno de ellos para que yo me lo ponga. Él pone música en español para que mi progresión aprendiendo el idioma sea mejor. Hay que decir que ya he aprendido bastantes cosas e incluso puedo mantener una conversación normal, aunque hay veces que me trabo o me quedo pensando un poco más de lo normal. Pero mi español va progresando adecuadamente, también es cierto que Olivia me ayuda mucho a mejorarlo.

Una vez que hemos llegado al estadio, nos reunimos en el vestuario donde el míster, Carlo Ancelotti, muestra el once inicial.

Al salir a inspeccionar el césped, mi mirada va directa al palco, donde se encuentra mi madre y mi novia. Alzo la mano saludándolas y las dos me corresponden el saludo. Sonrío al verlas hablar entre ellas e intercambiar alguna que otra sonrisa. Mi madre está encantada con Olivia, cada vez que puede me dice que es una chica increíble y que he tenido suerte al encontrarla.

- ¿A qué se debe esa sonrisa? - pregunta Carvajal acercándose a mí l - Ya lo entiendo - dice tras mirar al palco.

- Estaba admirando a esas dos mujeres - digo refiriéndome a mi madre y a mi novia.

- Chaval, hoy vas a meter dos goles, uno para dedicárselo a tu madre y otro a tu novia - muestra contundencia uno de los capitanes.

- No estaría nada mal, pero es un partido complicado.

- No hay nada imposible en este equipo, Jude - expone el lateral y yo asiento.

Tras volver a entrar al vestuario a ponernos la ropa de calentamiento volvemos a salir para calentar unos minutos, minutos en los que compartimos risas, indicaciones y demás.

A las seis y media en punto el árbitro da comienzo al partido. Tan solo seis minutos más tarde, celebramos el primer gol que ha marcado Vinicius. El lateral del Girona, Yan Couto, ha perdido el balón que Fede ha conseguido transitar y centrarla hasta donde se encontraba el brasileño que ha sacado un zapatazo colocándolo por la escuadra.

Los minutos siguen pasando y seguimos teniendo alguna que otra ocasión. Me desmarco cuando veo a Vini correr con la pelota bajo sus pies. Este levanta la vista y al verme mete el balón a la espalda de los centrales, así que aprovecho para meterme en el área y empujar el balón hasta el fondo de la red.

- Qué máquina - me halaba Lucas Vázquez durante la celebración.

Después de celebrarlo junto a mis compañeros y hacer mi ya mítica celebración, que todo el Santiago Bernabéu replica, me giro hacia el palco para lanzar un beso hasta allí.

Nos vamos al descanso con una ventaja de dos a cero y aprovecho para beber agua y terminar de configurar algunas jugadas con mis compañeros.

- Jovenzuelo, llevas un gol, te falta otro - apunta Carvajal y yo rio.

- Trataré de conseguirlo - exclamo.

Tan solo diez minutos después de que la segunda parte comience, Vini vuelve a ganarle la batalla a Yan Couto y finaliza la jugada con un disparo raso que el portero rival saca como puede pero yo me antepongo a que arrebata la pelota y la impulso hacia dentro metiendo el tercer gol del partido.

- Te lo dije - susurra Carvajal en mi oído y yo sonrío.

Esta vez hago con mis manos una O mirando hacia Olivia que me sonríe y me lanza un beso.

Tan solo unos tres minutos después, me llevo un fuerte pisotón de Pablo Torre que me hace caer al suelo y rápidamente me llevo las manos al tobillo sabiendo que hay algo que no va bien.

Ancelotti me sustituye por Brahim, mientras que a mí me meten dentro a hacerme algunas pruebas.

- Tiene pinta de ser un esguince, Jude, aunque todavía no podemos decirte de qué grado se trata - me dice uno de los médicos del club y yo suspiro frustrado.

- Joder - maldigo. - No quiero perderme demasiados partidos.

Los fisios me hacen un masaje en la zona para tratar de bajar el hinchazón y me echan varias cremas.

- Vente mañana por la mañana para que te hagamos más pruebas y salgamos de dudas.

- Estupendo - comento poniéndome de pie, aunque no puedo caminar demasiado por lo que me dan unas muletas.

Al salir veo a mi madre y a Olivia con cara de preocupación y estas al verme con las muletas se acercan a mí rápidamente.

- ¿Cómo estás? - cuestiona Olivia.

- Lo más seguro es que tenga un esguince, mañana me harán más pruebas.

- Nos hemos temido lo peor - confiesa mi madre dejando un beso en mi mejilla.

Abrazo a Olivia con fuerza, que aún sigue preocupada pero al estar entre mis brazos se relaja.

- Estaba muy preocupada - admite.

- Lo sé, morena - digo antes de besar sus labios.

El partido finalmente ha finalizado con un 4 a 0. Rodrygo ha sido el responsable de meter el último gol.

- Olivia, que no pasa nada - le digo al verla mal.

- Es que no me gusta que te lesiones.

- Son cosas que pasan en el fútbol - le paso un brazo por detrás de su cuello.

- No quiero que estés mal - confiesa mirándome con esos ojos que tanto me gustan.

- No estoy mal, si tú estás a mi lado.

Media Luna || Jude Bellingham Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora