23. La esperanza es lo ultimo que se pierde

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Narra Jude

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Narra Jude.

De nuevo me despierto soñando que tengo a Olivia entre mis brazos, pero esos pensamientos quedan lejos de la realidad. Me encantaría tenerla aquí conmigo, verla dormida en mi pecho mientras yo le acaricio su ondulada melena, dejar besos por su cara hasta verla sonreír.

Me llevo las manos a la cara y suelto un suspiro porque la situación me está matando.
Han pasado tres días en los que no sé nada de ella. La última vez que la vi me echo de su casa razonablemente, aunque me dolió que no quisiera escucharme. Sé de sobra que lo está pasando mal y me maldigo cada día por ello.

Entro al baño a lavarme la cara, aunque casi que prefiero ni mirarme en el espejo ya que estos días no estoy durmiendo apenas. Al salir me pongo la ropa y bajo para desayunar algo antes de irme al entrenamiento.

Me tomo un zumo de naranja recién exprimido y me como un bol que contiene avena, yogur y plátano. Al terminar de desayunar lo meto en el lavaplatos y reviso que haya cogido todo lo necesario para irme al entreno.

De mi lesión ya estoy completamente recuperado, he tenido varias secciones de fisioterapia y entrenamiento en solitario para comprobar que iba progresando adecuadamente. También, en casa he tenido que hacer reposo y ponerme la máquina de presoterapia, cuya principal acción es masajear las piernas y abdomen. Tiene seis programas preestablecidos y con diferentes intensidades.

De camino a Valdebebas pongo música para despejarme un poco, aunque cada canción que suena me recuerda a ella. Y más cuando suena Yellow de Coldplay y mi mente viaja a la noche del hotel burbuja.

Aparco en mi zona correspondiente y al bajar del coche me encuentro de frente a Camavinga, que justo baja del coche de su hermano.

- Hermano - me saluda chocando los puños.

- ¿Qué pasa?

- ¿Has podido hablar con Olivia? - pregunta Camavinga, mirándome mientras alza sus cejas.

- No - niego mirándole y él me da un golpecito en la espalda. - Y lo he intentado, pero no ha sido posible.

- Todo se solucionará - dice mirándome. - Es buena chica.

Suelto un suspiro y entramos dentro para ponernos la ropa de entrenamiento y salir al césped. Noto la mirada de varios de mis compañeros sobre mí, pero no le doy demasiada importancia.
Nada más salir el mister nos manda a dar un par de vueltas por el campo. Voy trotando al lado de Nacho, que analiza mi rostro durante unos segundos.

- Jude, no tienes buena cara, ¿estás bien? - cuestiona Nacho, mirándome preocupado.

- Llevo unos días que no duermo muy bien - le respondo y él asiente no muy convencido.

- Pero, ¿a ti te pasa algo más verdad? - interroga el central.

- En el evento en París que tuve hace un par de días, una chica me besó y se han filtrado algunas imágenes que han llegado a Olivia y ella no quiere saber nada de mí - le explico detalladamente.

- No sé qué decirte Jude, solo puedo decirte que si de verdad la quieres, luches por ella y le demuestres tu amor - me aconseja y ello asiento.

- Gracias, capi - le agradezco con una pequeña sonrisa ladeada.

- No tienes que agradecerme nada, estoy aquí para lo que necesites.

Nacho siempre es el primero que está dispuesto a ayudar a todo aquel que le haga falta. Fue uno de los que primero me acogieron en este club. Además de ser capitán del club de su vida, es una persona extraordinaria.

- Eres maravilloso, Nacho - él sonríe y deja una caricia amistosa en mi hombro.

- Prométeme que vas a intentar descansar - me indica y yo asiento.

- Te lo prometo.

Cuando acaba el entrenamiento me voy directo a casa y al abrir la puerta me sorprendo al ver a mi madre haciendo la comida, pues se suponía que llegaba mañana de Inglaterra.

- Mamá, ¿cómo es que has llegado hoy? - pregunto, acercándome a ella para abrazarla y dejar que bese mi mejilla.

- Jude, el vuelo era hoy - dice y me mira confusa.

- ¿Hoy? Bueno, no pasa nada - comento alzándome de hombros.

- Jude, ¿qué pasa? - pregunta frunciendo el ceño.

- ¿Cómo que qué pasa?

- Cuéntame lo que te está pasando. Estas raro y no tienes la mejor cara.

Hago una mueca bajo su atenta mirada. Me siento en uno de los banquillos de la cocina y la miro a los ojos.

- La cosa con Olivia está mal - suelto sintiendo como me pesan esas palabras al decirlas.

Mi madre cierra los ojos y los vuelve a abrir.

- ¿Qué ha pasado? Se os veía muy bien.

- En el evento de París una chica me beso y han salido un par de fotografías - le explico. - Mamá, yo te juro que no quería besarla, yo quiero a Olivia.

Algunas lágrimas brotan de mis ojos y mi madre se encarga de limpiarlas.

- ¿Has intentado hablar con ella?

- Sí, pero ha sido en vano - contesto.

- Necesita algo de tiempo, no es algo agradable para ella. A Olivia se le nota que te quiere y tiene que estar destrozada, hijo.

- Mamá, pero yo la necesito, la quiero junto a mí.

- Jude, tienes que luchar por ella, tienes que demostrarle que la quieres y en este punto no valen las palabras sino los hechos. Dale unos días y estoy segura de que podréis hablar más calmadamente.

- ¿Tú crees que ella querrá volver conmigo?

- Jude, esa chica está tan enamorada de ti como tú lo estás de ella.

Echo la cabeza hacia atrás deseando que nada de esto hubiese pasado e imagino lo que ahora podríamos estar ella y yo haciendo algo juntos. Pero la realidad es que yo estoy en casa con mi madre conversando sobre si ella sería capaz de perdonarme y ella debe estar en su casa hundida.

- Quiero enviarle un ramo de flores a su casa, pero tampoco quiero agobiarla - informo a mi madre, que sonríe.

- Si te sale del corazón hazlo - indica.

- Haré todo lo que esté en mi mano para poder volver a estar con Olivia. Aunque sé que costará la misma vida.

- La esperanza es lo último que se pierde - me dice mi madre.

Yo sabía que me iba a costar volver a tenerla conmigo, pero también sabía que lo iba a conseguir.

Media Luna || Jude Bellingham Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora