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Narra Olivia.
El cielo de Madrid se tiñe de un color grisáceo mezclado con un tono azul oscuro. Unos rayos empiezan a verse por los aledaños de la ciudad y un estruendo me hace pegar un pequeño bote. Las gotas de agua empiezan a caer sin cesar. Por suerte, llevo el paraguas que abro de inmediato aunque ya me he mojado un poco.
Mi teléfono empieza a sonar dentro del bolsillo trasero de mi pantalón, pero ahora mismo no me importa demasiado que suene, solo quiero llegar a casa lo más antes posible.
- Joder, no podía llover en otro momento - maldigo.
Cada vez llueve con más intensidad por lo que no me queda otra que empezar a correr.
Mi teléfono vuelve a sonar y esta vez me resguardo debajo de un establecimiento que tiene techado.
Veo dos llamadas perdidas de Gemma y enseguida la llamo.
- Olivia, ¿dónde estás? ¿Has visto la que está cayendo?
- Gemma, estoy debajo de un establecimiento aguardándome de la lluvia aunque la realidad es que estoy completamente empapada - le comento y escucho a través del teléfono como chasquea la lengua.
- Sabes que iría a por ti, pero ninguna de las dos tiene coche aquí en Madrid.
- Gemma, no hace falta que vengas a por mí, llegaré a casa aunque no sé a qué hora apareceré - bromeo riendo.
Antes de que Gemma pueda contestarme, visualizo como un BMW blanco se para justo en la cera que hay enfrente de mí.
- Olivia - gritan.
Arrugo la nariz ya que no he sido capaz de distinguir a las personas que han pronunciado mi nombre. Me acerco un poco para ver si son alguien que conozco las personas que han gritado mi nombre y descubro que es Brahim y en el lado de copiloto se encuentra Jude.
- Súbete al coche - me dice Brahim.
- Estoy empapada, Brahim, te voy a mojar el asiento - me niego.
- No importa, móntate te lo digo enserio - insiste.
- Bueno, está bien - me rindo ante su insistencia.
- ¿Qué hacías por esta zona? - pregunta Jude girándose para mirarme.
- Estaba dando un paseo - hablo - Pero, por desgracia, me ha pillado todo el diluvio.
- Está lloviendo demasiado - admite Brahim mirando hacia la carretera - ¿Te dejo en tu casa? - pregunta.
- Si no es molestia.
- Claro que no es molestia, Olivia. Por cierto, Luz me comentó que estuvisteis hablando.
- Sí, es una chica muy simpática, me cayó bien - veo su sonrisa por el espejo retrovisor.