treinta y seis

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Louis: 20
Harry: 19

diciembre

A Harry le gustaría decir que se arrepintió de su decisión al entrar al cuarto, pero en realidad no fue así.

Hubo un ligero momento de incomodidad en donde el omega no tenía idea a dónde dirigirse y donde el alfa caminó rápidamente a un extremo de la habitación a recoger su camiseta del suelo y colocársela con un ligero rubor en sus mejillas.

—¿Cuál es tu lado?— preguntó Harry con un poco de vergüenza.

—Puedes dormir de ese lado— contestó el alfa señalando el lado izquierdo de la cama.

Había sábanas, cojines y cobijas en el piso, parecía que todo había sido empujado fuera de la cama, lo único que quedaba sobre ella era la delicada sábana que cubría el colchón. El lado izquierdo estaba notablemente más arrugado que el derecho, pero Harry le restó importancia y se dirigió hacia el lado que el alfa le había indicado.

Aún con las mejillas sonrojadas, y la atenta mirada de Louis sobre él, tomó asiento en la cama y percibió el aroma del alfa en la almohada que puso sobre su regazo cuando se acomodó mejor.

Louis le había dado su lado de la cama.

Seguramente para cubrirlo con su aroma.

Harry sonrió, sintiéndose protegido.

El omega quedó sentado, con su espalda recargada en la cabecera de la cama y con sus brazos abrazando sus rodillas, y la almohada, la cual tenía impregnado el aroma del alfa, quedó entre sus muslos y su pecho, permitiéndose así respirar profundamente la menta, el tabaco y la lluvia fresca que provenían del mayor.

Louis se sentó en el lado derecho de la cama, recargó de igual manera su espalda sobre la cabecera y cruzó sus piernas. Se permitió inhalar de manera profunda y consciente la esencia del rizado.

Hubieron unos pequeños momentos en silencio, en donde trataban de buscar algún rastro de incomodidad en el ambiente, fracasando terriblemente.

No había luz alumbrando el cuarto, así que solo sentían sus respiraciones, al igual que la mezcla de sus aromas y la felicidad de sus lobos ante la proximidad.

Ambos estaban ligeramente sonrojados con una sonrisa un tanto boba en sus rostros, ampliamente agradecidos de que no hubiera otra luz que la de la pantalla del celular de alfa, la cual indicaba que se encontraban en la madrugada, en un momento lejano a la salida del sol.

Ninguno de los dos se atrevía a moverse, pues temían encontrar un roce con la piel del otro y crear un momento de incomodidad.

Parecían un par de adolescentes tontamente enamorados, que se volvían torpes y nerviosos con la presencia del otro. Con la diferencia, claro, de que ellos no estaban enamorados.

Después de varios segundos, el alfa suspiró y rompió el silencio.

—¿Estás despierto?— preguntó, jugando nerviosamente con sus manos.

Hubo pocos segundos en los que no obtuvo respuesta, así que el alfa llegó a pensar que el menor se había quedado dormido, hasta que volvió a escuchar sus respiraciones profundas. Poco después escuchó su voz.

—Lo estoy.— contestó Harry.

—¿Puedo hacerte una pregunta?— habló el alfa un tanto nervioso. —Sobre... la situación.

El rizado suspiró. Harry ya sabía que tarde o temprano tendría que contestar preguntas y explicar decisiones que fueron tomadas en el pasado, sin embargo, él realmente prefería tarde a temprano.

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⏰ Última actualización: Jan 06, 2025 ⏰

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