—Dunk, despierta. Te he preparado algo calentito para que comas; llevas muchas horas en ayuno.
Sus ojos parecen luchar contra la luz, así que decido correr las cortinas para atenuar la claridad del día. Vuelvo con él y lo acomodo en el cabecero de la cama para empezar a darle cucharadas de sopa.
—...Está rico. ¿Lo has preparado tú?
—Bueno... no. He llamado a uno de los restaurantes de los que suelo pedir a domicilio... lo he preparado en el plato.
Dunk se muerde el labio, ocultando una sonrisa. Le alzo una ceja.
—Ah... ¿te parece gracioso que no pueda cocinar ni una sopa?
—Un poco.
—Me alegra que te encuentres mejor.
—Yo también... ¿Tú estás... bien? Anoche...
—Todo está bien. Bueno... yo... lo siento, Dunk.
—Ya. No te preocupes. Ya pasó.
Trago saliva. No merezco que sea tan indulgente conmigo. Me he comportado como un monstruo. Pero él actúa como si nada hubiera pasado. Me deja alimentarlo, e incluso me busca la mirada y me regala pequeñas sonrisas.
—¿Qué hora es?
—Las tres de la tarde.
—Mierda... Hoy me toca ir a ver a papá. Debería estar allí. ¿Me puedes ir a buscar el móvil?
—Claro.
El plato ya está vacío, así que aprovecho para dejarlo en la cocina y paso por el comedor para alcanzar el móvil de Dunk. Al levantarlo, la pantalla se ilumina, y veo llamadas de Pond... y de un tal Phuwin.
También tiene mensajes, pero sin desbloquear el teléfono no se leen. ¿De verdad pretendo saber de qué habla y con quién? Vamos, Joong, no caigas más bajo. Vuelvo a la habitación.
—Aquí tienes.
—Gracias, Joong.
Mientras Dunk está con su móvil, aprovecho para fijarme en su precioso perfil. Dunk parece irreal. La verdad es que, desde la primera vez, me encantó, pero últimamente, cuando lo miro, me pierdo en su belleza.
—Dunk.
Gira su cabecita para fijar su preciosa mirada en mí. Me acerco a él, y sus mejillas se tiñen de un ligero rosado. Sus ojos bajan a mis labios. Dunk es todo lo que está bien en este mundo.
—Me gustas. Mucho. Más de lo que nunca me ha gustado nada ni nadie.
Dunk parpadea, abre la boca, pero no llega a decir nada. Me es imposible reprimir una sonrisa al verlo en este estado.
—¿Te sorprende tanto que me gustes?
—Me... me sorprende. Yo... no... no me lo esperaba.
—Mmmm... ¿no?
Le acomodo un mechón de su flequillo hacia un lado, y entonces soy yo quien fija la mirada en sus carnosos labios.
—Dunk... dime... ¿qué sientes tú por mí?
El color rosado de sus pómulos pasa a un rojo brillante, y veo cómo traga.
—...Y-yo... yo...
Vuelve a tragar.
—A mí también me gustas, Joong.
Escucharle decir esas palabras me da un placer parecido al éxtasis. No pienso dejar que solo le guste.
—¿Solo te gusto, Dunk?
Sus ojos se agrandan, sorprendido por mi pregunta.
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El Presidente
FanfictionSoy el maldito presidente de una de las empresas más importantes de la ciudad. Uno de los hombres más guapos y arrogantes que puedas conocer, jajaja... pero caerás a mis pies, por más idiota que sea. Si te digo que beses mis zapatos, lo harás. Punto...
