El sexo con Dunk es increíble. Nuestros cuerpos encajan a la perfección; su aura dulce combinada con su dureza en la cama... me vuelve totalmente loco.
No solo eso, en el trabajo es eficiente, convirtiéndose en mi mano derecha para cualquier toma de decisión o en las investigaciones de los dos departamentos con pérdidas.
Por mi parte, estoy recuperado. Me he reincorporado a la oficina y, cómo no, lo he instalado en mi mismo despacho, en una mesa casi tan grande como la mía.
—Joong, mamá Aydin quiere que asistas a una cena en la casa familiar esta noche.
—Qué tostón. De acuerdo, dile que estaremos allí sobre las siete y media.
—Yo no estoy invitado.
—Gilipolleces.
—Habla bien. Y lo acaba de especificar: solo quiere a su hijo.
—Mmmm... espérame en el apartamento, no me quedaré mucho rato entonces.
—¿No te quedarás mucho rato porque yo no voy?
Dunk alza una ceja, y su cara refleja burla hacia mí.
—¿Qué? ¿Tiene algo de malo? Si no estás, seguramente sea un aburrimiento.
—Mmmm...
Tampoco es para tanto. Es verdad que últimamente lo hago todo con él, además de que he dejado de ir a ningún club. No necesito buscar con quién desfogarme desde que lo tengo a él. No me apetece acostarme con nadie más.
—Cuidado, jefe, puedo hacerme falsas esperanzas...
¿Qué demonios significa eso? Frunzo el ceño, y él encoge los hombros para luego volver a concentrarse en su pantalla.
Odio que me ignore y que no me aclare lo que no entiendo. Me levanto y me coloco a su lado. Cuando es consciente de mi cercanía, vuelve a mirarme, dándome un buen repaso de pies a cabeza.
—¿Todo bien?
Le agarro de la barbilla, me agacho para quedar a su altura e invado cada rincón de su preciosa boca.
Dunk me regala un gemido que me trago, y eso acaba por volverme loco. Mis manos se mueven solas, acariciando sus pezones.
Cuando abandono sus carnosos labios y bajo por su cuello, me pide parar, pero ahora mismo no estoy muy lúcido, que digamos.
Solo pienso en desvestirlo y comérmelo aquí mismo.
—Quiero follarte.
—No. Tenemos reunión en 30 minutos, y yo tengo que salir ya a supervisar que todo esté listo.
Me empuja y se escapa sin siquiera mirarme, pero veo cómo sus preciosas mejillas están teñidas de rojo. Bien. Por lo menos sé que está afectado.
Busco mi móvil, llamo a mi madre y contesta al segundo tono.
—Mamá.
—Hola hijo, qué agradable sorpresa. No me lo digas: Dunk.
—¿Qué?
—Me llamas por lo de esta noche.
—Sí.
—Quieres que venga Dunk.
—Bueno, sí...
—Joong... ¿qué te ocurre con Dunk? Últimamente no te separas de él... parecéis...
—¿Qué parecemos?
—Una pareja. Y una muy enamorada.
—... Jajajajajajaja... mamá, estás siendo muy graciosa...
—Entonces dime qué pasa entre vosotros. ¿Qué te pasa con él?
—No me pasa nada.
—Entonces no sé para qué me llamas. La cena es solo para la familia Aydin; no tiene sentido que Dunk venga si no es lo que parece que es.
—Tengo que colgar, voy a una reunión.
—Muy bien, nos vemos esta noche.
—Nos vemos.
Cuando cuelgo, noto cómo me sudan las manos y siento mucho calor. ¿Y ahora qué? ¿Me va a dar un ataque? Ya lo que me faltaba.
A la mierda, voy a buscar a Dunk.
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El Presidente
FanfictionSoy el maldito presidente de una de las empresas más importantes de la ciudad. Uno de los hombres más guapos y arrogantes que puedas conocer, jajaja... pero caerás a mis pies, por más idiota que sea. Si te digo que beses mis zapatos, lo harás. Punto...
