—¿En qué lado de la cama duermes?
—En el medio.
—Joong, si quieres dormir conmigo, tienes que darme un lado.
—No te preocupes, puedes dormir en mi pecho.
—... Dormiré en la izquierda.
¿Me estoy pasando? Estoy demasiado excitado...
—¿Necesitas que te ayude?
—Nunca lo haces.
—Nunca estoy aquí cuando te acuestas.
—Podrías.
No contesta. Se va hacia su lado elegido de la cama y se acuesta.
—Dios... podría dormir aquí toda mi vida. Tu cama es una nube.
—Hazlo.
Coloco la maldita silla al lado de la cama y, como cada noche, apoyo una mano en la cama y la otra en la silla para impulsarme y sentarme en la cama.
—Guau... eres todo un experto. Hasta podrías echarla de menos a partir de mañana.
—Gracioso... no veo el momento de dejar de usarla. Estoy hasta la...
—Joong.
—¿Por qué te molesta tanto que hable así?
—Porque eres demasiado bonito como para que saques tanta porquería por la boca.
—¿Soy bonito?
—Mierda, ahora soy culpable de tu vanidad.
—Jajaja... no, tranquilo, nadie te culpará de eso, no es algo nuevo.
Mientras seguimos esta charla juguetona, ya he logrado ponerme al lado de Dunk y nos estamos mirando apoyados en el cabecero.
—Dunk... eres precioso.
Me sonríe de lado; esta vez, la cara de orgullo es la suya.
—Durmamos.
—No tengo sueño. ¿No puedes hacer nada para cansarme?
—... Veamos cómo te dejan mañana y volvemos a hablar.
—Duuunk... falta mucho y no puedo dormir con tanta energía contenida...
—... ¿Prefieres que me retracte?
—Mierda, no. Vale. Vamos a dormir.
Me acomodo en mi nueva postura preferida para dormir, la única en la que puedo, boca arriba, y suspiro.
—¿Tantas ganas tienes de tenerme, Joong?
Dunk sigue apoyado en el cabecero y me mira desde arriba. Intento no poner los ojos en él y centrarme en la lámpara del techo.
—No tienes ni idea...
—¿Es solo deseo sexual?
Mi mirada se dirige automáticamente a sus ojos.
Mierda, no veo nada en ellos. No entiendo qué busca o qué necesita para relajarse conmigo. Voy a tener que ser sincero...
—No lo sé, estoy obsesionado contigo...
—... Posiblemente, cuando me tengas, se te pase.
—¿Y eso te preocupa?
—...
—Vamos, Dunk, no entiendo qué tienes en tu cabecita si no me compartes tus pensamientos.
Llevo mi mano a su rostro y lo acaricio, alcanzo su cuello y lo atraigo hacia mí. Cuando llega a la altura de mis labios, hace fuerza para contrarrestar la mía.
Su aliento se mezcla con el mío. Dejo de presionar, permitiéndole decidir si quiere continuar o alejarse. Él se queda en la misma posición. Su aroma me embriaga; estoy duro y necesitado.
—... Dunk...
Quiero estrellar mis labios con los suyos. Quiero presionarlo contra mí y fundirme con su piel.
Joder, lo deseo.
Mi respiración está agitada; todo está en calma menos yo. Cuando siento un pequeño roce de sus labios, contengo el aliento. Trago. Me mantengo muy quieto y recibo otro pequeño roce con un leve movimiento de su cabeza que hace que nuestros labios se entreabran.
No puedo reprimirlo más y suelto un pequeño gemido.
¿Eso es su lengua? Le doy total acceso, dejo que haga lo que quiera conmigo y Dunk mordisquea mi labio inferior. Cuando lo suelta, su lengua explora tímidamente el interior de mi boca. La recibo y mi lengua busca la suya.
Cuando rompe el beso, me siento aturdido. Mi cerebro está desconectado.
Lo que tengo conectado está entre mis piernas. Joder, ¿un solo beso suave me tiene así? Estoy muy jodido.
—¿Aún necesitas que te canse?
—¿Que si lo necesito? Lo que necesito es atarte a esta maldita cama y hacerte gritar como una perra...
—Voy a callarte esa boca sucia.
Dunk se desviste de cintura para abajo y lo que veo me deja sin palabras. Dunk no es pequeño y es... es perfecto. No he visto una polla más bonita en mi vida. La quiero, se me hace la boca agua.
—¿Tienes hambre, Joong? Tienes cara de hambriento...
—...
—Bien...
Dunk se coloca encima de mí, con una rodilla a cada lado de mis hombros. Me agarra del pelo con una mano y con la otra me obliga a abrir la boca.
No hace falta, cariño, me muero por comerte.
—Voy a follarte la garganta, jefe... no muerdas e intenta no morir atragantado, ¿vale?
El siguiente movimiento me deja sin aire y aturdido. Su longitud se introduce tan profundo que las lágrimas se derraman incontrolablemente por mis mejillas, y la saliva sale expulsada por la presión. Dunk se mueve como un animal, sin importarle mi estado. Noto cómo me mueve la cabeza con los tirones de pelo y escucho sus gemidos y gruñidos en la distancia. ¿Voy a morir? Mierda, no me importa, esto es increíble.
No sé cómo, pero me acostumbro a su dureza y empiezo a sentir placer al ser usado. Estoy a punto de explotar en mis pantalones solo con que Dunk use mi boca. Ni siquiera me está tocando.
—Quizás otro día, si te portas bien, me correré en tu garganta, cariño, pero hoy necesitas que te limpie esa boquita. Mantenla abierta para mí, ¿de acuerdo?
—Hhhh... Grr... Hhhh...
—Aquí lo tienes.
Dunk retira su polla, y su semen cae directamente en mi boca. Es mucho y se derrama por mi barbilla. Lo recoge con los dedos y vuelve a introducirlo en mi boca, haciendo un movimiento como de cepillo en mi lengua con sus dedos empapados en su semilla.
¿Y yo? Me he corrido sin necesidad de tocarme.
—¿Aún no estás cansado, dulzura?
—...
—Jajaja... buenas noches, jefe.
Dunk me da un pequeño beso en la frente y se pone a dormir.
Mierda, ¿voy a dormir con su sabor a semen y totalmente mojado en mis calzoncillos? Joder... no pienso moverme, no soy capaz ahora.
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El Presidente
FanfictionSoy el maldito presidente de una de las empresas más importantes de la ciudad. Uno de los hombres más guapos y arrogantes que puedas conocer, jajaja... pero caerás a mis pies, por más idiota que sea. Si te digo que beses mis zapatos, lo harás. Punto...
