- Sana y salva en casa – comenta Elibeth –
- Gracias querida dama – responde Tamara y ambas se ríen –
Tamara se pone de puntilla y rodea el cuello de Elibeth con sus brazos, mientras tanto Elibeth sostiene a Tamara por las caderas, le da un suave beso y minutos después se alejan. Elibeth alza la mirada y segundos después abren la puerta, la rubia sonríe al ver a la madre de Tamara. Ambas mujeres se saludan y Lucía se acerca para felicitarla.
- Alguien por ahí estaba cabreada cuando se enteró que ayer cumplías – comenta lucía burlona –
- ¡Mamá! – chilla Tamara mientras se sonroja –
- Pero ¿qué? – pregunta Lucía y Elibeth se ríe más –
- ¿Y papá? – pregunta Tamara cambiando el tema –
- ¿Y vosotras que hacéis juntas? – preguntan y Elibeth se paraliza –
No por miedo, sino porque puede oler el alcohol, puede entender que Francisco está ebrio, Elibeth mira a Lucía y esta le hace una seña, pero no, la rubia no sabe que Elibeth le prometió a Tamara enfrentar esto juntas, así que Elibeth decide no marcharse, enfrentaría lo que sea por ella, por su novia. Elibeth se voltea con cautela y se cruza de brazos, mira a un ebrio hombre y esté la mira con mucho rencor. Elibeth siente todas las miradas encima de ella, pero ella solo voltea para ver a Tamara, le guiña un ojo y descruza sus brazos para buscar la mano de Tamara, al tenerla resopla y mira de nuevo a Francisco.
- ¡¿Qué hacéis juntas?! – grita ahora y Elibeth busca la paciencia –
- Papá calma, por favor – pide Tamara titubeante –
- Tú te calláis – la apunta con un dedo y Elibeth se pone frente a ella –
- ¿Se calma y hablamos adentro? – pregunta Elibeth con un tono más pasivo –
- Es lo mejor Paco – pide Lucía con un tono más asustada –
Francisco mira a las tres mujeres que tiene frente a él y le hace caso a Lucía, le pasa por un lado a Elibeth y camina con lentitud para entrar a casa, la rubia se gira y mira a Lucía, esta última se muerde el labio inferior y se da la vuelta para entrar a casa junto a su marido, Elibeth voltea la cara y agarra las mejillas de Tamara, la castaña tiene los ojos cristalizados y un miedo profundo en sus hermosos ojos verdes, Elibeth le deja un beso en la frente, ella sabe que así se siente segura. Y lo está.
Elibeth la protege.
- Tengo miedo – susurra Tamara –
- Yo estoy aquí y estaré contigo, hoy y siempre – susurra Elibeth –
Y Tamara le cree porque es verdad, Elibeth la protegerá contra quien sea y donde sea.
Elibeth toma la mano de Tamara y entonces caminan hasta entrar a la casa, hay un silencio profundo pero el asqueante olor a borracho no pasa desapercibido para Elibeth, ambas mujeres se acercan hasta la sala y allí ven a Lucía cruzada de brazos y preocupada, mientras que Francisco ya se quitó el saco del traje, se pone de pie y mira con rabia a la mujer que para él sonsaca a su hija a hacer cosas que no son buenas, ni serán buenas para Dios.
- No me diga que no lo sabía – comienza Elibeth y un destello de sorpresa pasan por los ojos azules de Francisco – es más puedo jurar que su actitud del 15 de junio es porque lo sabe muy bien – comenta Elibeth con una sonrisa irónica –
- Yo – susurra Francisco desequilibrado –
- Basta de esto Paco – pide Lucía cabreada –
- ¡No! – grita otra vez cabreado – mi hija no puede ser... – dice con un tono de asco –
- Papá – susurra Tamara al borde del llanto y eso le dolió más a Elibeth –
- Ni se atreva – dice Elibeth entre dientes –
Ambos se podrían enfrentar, Elibeth no tendría problema en hacerlo, pero al escuchar el sollozo de Tamara se detuvo, volteo a verla y algo dentro de ella se rompió, no se permitiría ver llorar a quien más quiere, Elibeth se vuelve a voltear y mira a Francisco, se acerca y los ojos azules la miran con mucha sorpresa, en cambio los ojos verdes de Elibeth se oscurecen, mientras que afuera comienzan a sonar truenos, todo iba mal, muy mal.
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Eternas. Chapter II
ParanormalTal vez en esta vida no estamos hechas la una para la otra, pero espérame en la próxima - Ross Stanley. Continuación de Eternas ✨️
