15 de octubre de 1828
Madrid, España
Adeline todavía recuerda la mirada triste y apaciguada de Laura. Todavía siente dolor al pensar en ella. Todavía cree que fue estúpido dejarla partir. Laura regresó a su casa. Adeline esa tarde sintió que algo en ella se volvió a romper, más grande que con Jacob, más doloroso que con Jacob. Y allí entendió una sola cosa... no importa el tiempo, se enamoró de aquella rubia con nombre de realeza. Se enamoró de Laura.
- Debes irte - escucha a su tía y asiente -
- Tenéis razón - susurra Adeline mientras mira el jardín desde el balcón -
- Ve por ella, lucha Adeline - pide Elibeth y Adeline la escucha con atención - necesito que vayáis y luchéis por Laura, no me interesa Franco, ni el mismo Felipe, solo quiero vuestra felicidad - pide Elibeth y confiesa con sinceridad. Adeline le cree -
- Tengo miedo - susurra Adeline y Elibeth se acerca con velocidad, para agacharse y quedar a su altura -
- Te vas a ir, llegarás, le haréis el amor y viviréis con ella el tiempo que la puta humanidad se los permita - ordena Elibeth y Adeline se ríe -
- ¿Me estás ordenando? - pregunta burlona -
- Te estoy ordenando - responde segura y Adeline se pone seria -
Y Elibeth ve a su hermano Basil en ese hermoso rostro, ella sabe que Adeline sacó la seriedad y severidad de Basil, aunque mantiene el temple de Nelia y allí Elibeth entendió una sola cosa, se siente orgullosa de la sobrina que tiene, de la guapísima mujer que formaron Basil y Nelia, y que nunca olvidará cada día que pudo disfrutar del embarazo de Nelia, como también del nacimiento de Adeline e incluso ahorita como la pelinegra batalla con su mente para decidir si buscar a Laura o no, Elibeth sabe que es necesario que su sobrina se marché hoy mismo, porque siente que nada está bien en el Palacio y no quiere ponerla en riesgo, menos con un Felipe insaciable de poder.
- Está bien, me iré por ella - acepta Adeline y Elibeth sonríe aliviada -
- Perfecto, avisaré que te vas, pero después que se vaya el Barón con Felipe - responde Elibeth y Adeline asiente -
Ambas se ponen de pie y Elibeth espera a que dirá Adeline, pero no dice nada, solo la abraza y Elibeth escucha su mente, sonríe y entiende que no necesita palabras, ya ella sabe lo que siente su sobrina y para ella nadie es más importante que su familia y ahora Tamara, así que debe proteger a los suyos antes de que el caos vuelva a reinar, le parece ilógico que se haya calmado todo en España y Felipe decida acabar con esa paz, ambas se alejan y con la mirada se despiden, sonríen y la rubia le deja un beso en la sien a su sobrina. Será la última vez que se vean.
Por ahora.
...
Felipe está en la biblioteca con un sobre amarillo, allí tendría la respuesta que tanto ha esperado en al menos dos semanas. La vida de aquella castaña que le confesó Elibeth, debe desaparecerla. Elibeth es solo de él y a duras penas de su hermana, pero tener a la reencarnación de su gran amor es un peligro para él, más que cualquier mujer de España. Más que Victoria Isabel. Más que el mismísimo infierno. Debe acabar con ella sí o sí. Finalmente abre el sobre y lee cada hoja, y reconoce un nombre, lo recuerda porque hace dos días tuvieron una reunión. Francisco Luca, Tamara es hija del banquero y la situación la sentía más complicada.
- Maldición - grita furioso y lanza los papeles -
- Su majestad - dice una empleada y alza la mirada - el Barón está esperándolo - avisa y el pelinegro asiente -
- Dile que ya voy - responde más sereno y la empleada asiente para marcharse -
Felipe se queda viendo el cuadro familiar y siente que se va a volver loco, algo debe hacer pero primero saldrá de un tema necesario, ya asesinó un primer gitano y ahora le falta con el que más ha jugado, con el que más se ha saciado en momentos de arrebatos y rabias, Felipe se pone de pie y arregla su traje, camina hasta salir de la biblioteca y usa la velocidad, se frena en mitad del pasillo y siente la presencia del Barón Franco, sonríe y camina lentamente hasta salir a la entrada, el rubio se voltea y sonríe al ver a Felipe.
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Eternas. Chapter II
ParanormalTal vez en esta vida no estamos hechas la una para la otra, pero espérame en la próxima - Ross Stanley. Continuación de Eternas ✨️
