Capítulo XXXVI. Bianca Anthonella Vanetto Luca

142 27 2
                                        

22 de diciembre de 1875
Al sur de Sicilia, Italia

Elibeth mientras admiraba el horizonte, se sienta a recordar cada momento que ha vivido en los últimos 47 años, la rubia sonríe mientras ve el sol esconderse. Una mueca aparece cuando recuerda aquel 5 de febrero de 1858 que por causas naturales falleció Lucía, ya vivían en Italia y aunque Lucía tenía una casa donde vivía sola, la rubia sintió aquel momento cuando la madre de Tamara dejó este mundo, imposible olvidarlo. Recuerda la mirada triste de Federico y también el grito de Tamara, supo ese día que nada podría quebrar más a Tamara, sin embargo, se prometió cada día darle a Tam una vida más plena.

Muchas cosas pasaron después de las muertes de Francisco Luca, Victoria Castro y Francisco Alcalá, por ejemplo, la primera batalla Carlista en 1837, en España. Como también las revoluciones de 1848 en Europa. O como en 1853 el químico francés Charles Frédéric Gerhardt sintetizo por primera vez lo que ahora se llama la aspirina. Europa ha ido evolucionando, para bien o para mal, pero lo que más agradece Elibeth es poder presenciarlo junto a su novia.

En cuanto a los Miller, Freda y Diantha decidieron quedarse en Italia incluso antes de que Elibeth junto a las Luca se fueran a dicho país, mientras que Federico y Berenice viven viajando, pero gran parte del tiempo se la pasan también en Sicilia, solo que, en diferentes lugares, donde nadie los conozca y puedan vivir sin que les hagan muchas preguntas, su amor es eterno y muy vivaz.

En cuanto a Basil y Nelia, ahora mismo viven en Croacia, por lo que cuenta Federico ya que es el único que recibe cartas de la pareja, es que están bien y felices, les gusta dicho país y pretenden vivir un buen rato allí, Elibeth se siente tranquila de que sus hermanos estén bien y sobre todo con la persona que eligieron vivir su eternidad. En cuánto a Adeline, sigue en América, sin embargo, Freda avisó la mañana en que Laura perdía la vida, hasta lo que pudo ver la rubia fue por un accidente. Adeline no fue la misma después de ello y Laura falleció a sus 65 años de edad, la pelinegra nunca decidió convertirla en vampiro y tampoco le dijo la verdad a Laura, la rubia nunca se dio cuenta.

Y de Luke, Elibeth está tranquila de saber que encontró el amor, que cada uno dejó los rencores y que ahora mismo, cada quien esta con su cada cual, aunque se rio muchísimo cuando Freda le dijo que Luke estaba con una bruja, ella estaba segura que él no estaría de nuevo con una, sin embargo, si lo está y eso en parte le agrada porque significa que hasta el más malo cambia por amor, no solo ella, sino también su primo.

- Debo decirte algo – susurra Freda y Elibeth voltea la mirada, la ve sobre el hombro – Luke asesinó anoche a su novia, la mujer dio a luz y algo pudo más con él y terminó asesinándola, el asunto es que ella no puso resistencia es como si ya lo supiese – confiesa Freda confundida –
- Luke – susurra Elibeth mientras vuelve la vista al horizonte –
- Estaba muy mal y se fue del pueblo, pero ahora no lo encuentro entre mis visiones – comenta Freda y la menor se queda pensativa –

¿Dónde estas Luke? Es la pregunta principal de Elibeth, la rubia baja los hombros y se da la vuelta, los ojos verdes de Freda la miran expectante, pero es que ella no puede hacer nada, así que se acerca a su hermana y la abraza, le manda saludos a Diantha y entonces le pasa por un lado para volver a casa.

Casa. Todavía recuerda la mañana del 10 de junio de 1840 cuando el rey de España, su sobrino, llegó a su casa para avisarle que un cazador junto a un grupo de hombres estaban en Madrid en búsqueda de vampiros y licántropos, para Elibeth no fue fácil tomar la decisión de marcharse, sin embargo, Tamara se enteró y sin pensarlo dos veces decidió que era hora de partir, para ese entonces Lucía no tenía problema en aceptar, pues Francisco ya no vivía como para quedarse en España.

Eternas. Chapter II Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora