01 de julio de 1855
Los días fueron pasando, las semanas, un mes. Por las calles se encontraban más ninguno daba el paso, no se saludaban, solamente se miraban y cada quien seguía su camino, pero para Dorothea no había hombre más sexy y elegante que Luke Miller, mientras que para el castaño no hay mujer más guapa que Dorothea.
Con las semanas Luke aclaró sus dudas, Dorothea es bruja y no solo eso, sino que es nieta y sucesora de la Sacerdotisa Catalina Marcus, es decir, que es de las próximas brujas más poderosas, eso lo alejó más de ella, aunque al verla, algo lo hace querer estar a su lado, no entiende ese deseo desmedido de tenerla con él, de que el tonto de Polo no la siga. Esas ganas insostenible de estar con ella.
Luke no lo entiende o no lo quiere entender, pero la extraña.
Mientras tanto Dorothea no lo saca de su cabeza y eso la mayor parte del día la tiene de malgenio, todavía no tiene la valentía de preguntarle, pero tampoco sabe si es necesario hacerlo, las palabras de su madre se repiten una y otra vez en su mente y su corazón se acelera de miedo. Ahora entiende las palabras de su abuela, no siempre es bueno darle la bienvenida a los nuevos, no se sabe con qué energías llegan al pueblo. Ella sabe que su abuela siempre tiene razón.
Sin embargo, odia admitirlo, porque ahora sabe que su madre tiene razón, Luke Miller le llama la atención, le gusta y quiere conocerlo, saber que trae esa mirada triste y penetrante, sueña con sus labios gruesos y ojos verde profundos. Dorothea se regaña mentalmente al darse por descubierta pensando en el castaño, que tiene un gran porcentaje de ser enemigo de su gente, jamás sabría elegir entre ambos. Dorothea resopla y sigue caminando por el jardín de su casa.
- Pensé que estabas en casa de mi madre – comenta Esperanza –
- No quiero ver a nadie – responde la castaña y la rubia la mira inquieta –
- ¿Ocurre algo? – pregunta tanteando –
- No, nada – responde Dorothea con una voz más seca –
Esperanza sabe que cuando su hija se pone en ese plan, nada va a ganar.
Y tiene razón, nada ganó.
Así que solo se despidió y se dio la vuelta para caminar hasta la entrada y salir de casa, sería Esperanza quien iría a casa de su madre, pero se detiene cuando ve pasar al hombre nuevo que ha sido la noticia del pueblo en las últimas semanas, lo observa mientras ladea la cabeza y admite que es muy guapo, aunque parece joven y su piel pálida lo hace ver aún más serio, Luke se detiene y voltea la cara hacia Esperanza, ambas miradas conectan y aunque Esperanza tiene muchas preguntas, solo obtiene una respuesta, puede entender porque le gusta a su hija.
Luke en cambio se ve serio y una leve sonrisa se asoma en su rostro, no por escuchar los pensamientos de la rubia, que no lo hizo realmente, sino porque al verla puede ver a Dorothea y eso le gusta, pensar en la castaña le gusta, ver a alguien tan cercano y parecido a ella como la rubia que está a una distancia razonable, el castaño alza la mano de forma educada y la mueve en forma de saludos, Esperanza asiente y mientras la rubia va a casa de su madre, Luke sigue hasta la posada y así cada quien sigue su camino. Pero Luke no pudo seguir.
Necesitaba saber de ella.
Así que con cautela se da la vuelta y mirando a todos lados, camina hasta la casa de las Marcus, al llegar se detiene frente a la puerta, puede oler su esencia, puede sentir su presencia y una leve sonrisa le hace marcar la mandíbula. Alza la mano y finalmente toca la puerta, da un paso atrás y pone ambas manos detrás de su espalda, mientras espera a que Dorothea le abra la puerta.
- ¿Qué se te… - Dorothea se queda en silencio cuando alza la mirada y lo ve frente a ella –
- Hola – saluda en un susurro el castaño –
- Luke – susurra la castaña –
- Espero no interrumpir – comenta Luke y Dorothea niega – ¿podemos conversar? – pregunta por fin y la castaña no sabe la razón, pero a Luke le diría que sí siempre, lo entiende cuando le da un espacio para que entré a casa – gracias – susurra el castaño frente a ella y Dorothea solamente asiente –
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Eternas. Chapter II
ParanormalTal vez en esta vida no estamos hechas la una para la otra, pero espérame en la próxima - Ross Stanley. Continuación de Eternas ✨️
