30 de septiembre de 1829
A Elibeth le parecía increíble como ya pasó un año, que un día como hoy Tamara y ella se estarían conociendo en persona, la rubia siente que sólo necesitó ese arranque de valentía para que todo cambiase. Todo cambió después de esa presentación.
No solo en su vida personal, sino en todo.
Algunas veces recuerda a Felipe, pero sabe que todo está mejor sin él, sobre todo el reinado. Ricardo sabe ser un excelente rey y ahora que tiene a su esposa mucho más, por lo que sabe, el parlamento ya no lo atosiga como antes y como ya va a cumplir parte de la mayoría de edad, va a tener mayor respaldo en cuanto a las decisiones en la realeza. Elibeth se siente tan orgullosa de su sobrino, de lo buen rey que es, de lo bien que se ve en su matrimonio, muchos se casan sin estar enamorados y se vuelve un martirio, pero ella le cree a su sobrino cuando dice que se casó gustándole su esposa, ahora se ve muy feliz al igual que ella y eso la conforta.
En cuanto a Victoria, volvió a ser Infanta y duquesa de Alba, volvió a su casa, el Palacio de Lira y ahora vive tranquilamente con Francisco, esta vez sí viven con plenitud su amor, como debió ser desde siempre, pero por el amor que Victoria sentía por Elibeth, nunca se dio la oportunidad de conocer a su marido, de quererlo, de amarlo, ahora que lo ve todo con más claridad, Victoria admira lo guapo que es Francisco, lo tan bien que se siente a su lado y desde que están casados acepta que en la cama es increíble, ahora lo disfruta más y es feliz. Elibeth es feliz sabiendo que Victoria quiere más a su marido, sabe que merece ser feliz y eso la tranquiliza.
De su familia hace poco recibió una carta, Adeline estuvo en Italia con todos, la pasaron genial, sin embargo, su sobrina y Laura decidieron seguir buscando su lugar y tomaron un barco hacia América, Elibeth sonrío complacida, sólo espera que su sobrina sea muy feliz. Mientras tanto Freda sigue en Sicilia con su novia, Basil y Nelia según lo que su padre escribió, lloraron mucho con la partida de su hija, Elibeth le cree, pero admira como ambos apoyan a Adeline sin importar la decisión, finalmente Basil y Nelia se fueron a Alemania. Mientras que sus padres están contentos de seguir teniendo a Freda en casa, por lo que dice la carta, Berenice terminó queriendo a Diantha y no solo eso, adora a la castaña. Elibeth se rio mucho, pero le cree a su padre, Elibeth está tranquila al saber que su familia está bien, así que le envió una carta de respuesta esa misma tarde y pudo seguir con su día.
En cuanto a su novia, todo ha ido muy bien en los últimos meses, pero todavía le cabrea su colega, Karina Urrieta. Esa rubia realmente sabe sacar de quicio a Elibeth y casi siempre las discusiones con Tamara son por ella, claro que Tamara no ve ni oye lo que ella sí, por eso la defiende tanto, como odia a esa mosquita muerta, sin embargo, no es capaz de meterse con ella, le aterra perder a su novia por ello. Quitando esas discusiones, con Tamara todo va como un sueño, a veces le da miedo que, si lo sea, pero es vampiro y sabe que no duerme por ello sabe que es real. Y ama que lo sea.
En cuanto a su vida personal, algunas veces se reúne con Victoria y ahora son como un par de colegas, le gusta disfrutar de su presencia, pero esta vez sin sexo incluido, sino una conversación como dos señoras, Elibeth casi siempre le hace bromas y Victoria termina cabreada, pero solo por un rato. Ahora Victoria aprecia un poco más a Tamara y Elibeth siempre es feliz por ello, agradece que Victoria ponga de su parte por ella. Le cree cuando sonríe con naturalidad al estar Tamara presente o cuando conversan sobre ella. Todo está bien cuando Elibeth es feliz.
Y es plenamente feliz.
Sin embargo, no todo es perfecto, pues, con Francisco Luca todavía lucha para que se la lleve mejor con su hija, Elibeth todavía recuerda la tarde del 12 de agosto cuando fue al banco para conversar con él, primero el hombre se escondía, pero Elibeth es obstinada, terca e insistente. Al final de esa tarde conversaron, no todo terminó bien, pero ella sabía que podía terminar peor. No obstante, Francisco es otro cuando están las colegas de su hija, sobre todo si es Karina Urrieta, eso cabrea de sobre manera a Elibeth, pero sabe disimularlo, más porque Lucía es muy observadora y sabe cuándo algo ocurre. Elibeth se dio cuenta una tarde cuando al salir Karina con Sofía y Tamara, ambas se quedaron solas y conversaron, de las cosas que jamás podría olvidar se encuentra esa conversación, Elibeth sabe que su suegra es perspicaz y si no escuchase los pensamientos de Karina, se hubiese sentido avergonzada.
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Eternas. Chapter II
FantastiqueTal vez en esta vida no estamos hechas la una para la otra, pero espérame en la próxima - Ross Stanley. Continuación de Eternas ✨️
