Capítulo 16

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Capítulo 16.

Llegaron las siete de la noche y Charles me esperaba una cuadra antes de la casa, al verlo ahí con su ropa deportiva tenia sospechas de lo que tenía en mente.

-Iremos al gimnasio- le dije como afirmación, en la tarde estuve pensando seriamente en eso y era lo único que se me ocurría.

- Efectivamente Alana.

Pasamos una noche interesante, interesantemente agotadora, Charles explicaba la función de algunas maquinas o de algunos ejercicios, yo solo me dedicaba a verlo y a seguir sus pasos, entendía el punto al que queríamos llegar, pero sin terminar sabia que este no seria mi pasatiempo o mi estilo de vida.

Al terminar él seguía con su gran sonrisa y en estos momentos la detestaba.

¿Señor nunca quitara esa sonrisa de su rostro? Al parecer no.

-Vamos Ali, te acompaño a casa.

Al caminar íbamos en completo silencio, mis piernas temblaban a cada paso, sé que estaba disfrutando de ese momento, pues parecía divertido, cada tres pasos él me miraba de reojo, odia causarle satisfacción con mi dolor.

-Deja de verme.

- No te estoy viendo.

- ¿Te divierte la situación?

- Demasiado.

- Dame 3 minutos de ventaja, se que caminare muy bien.

Él parecía de acuerdo, así que apresure mi paso, iba feliz pues al menos sentía que lo deje atrás y con gran ventaja, pero esa gran ventaja para él significaba un respiro.

-Te alcance.

- No es la primera vez que me alcanzas.

- Siempre que quieras te alcanzare.

- Lo que digas.

Cuando se ponía amable, mis nervios se ponían de punta, no podía acercarme mucho a Charles, era un muchacho simpático, con linda sonrisa, pero me negaba a los romances de verano, siempre eran romances fugaces en los que alguno terminaba lastimado, yo no quería salir lastimada, tenia suficiente con el caos por el que pasaba, quería enfocarme en mí, pero Charles se interponía entre mis planes.

Estando frente a casa, me di cuenta lo tardé que podía ser, en una ciudad a esta hora la noche apenas podía estar comenzando, pero en este pequeño pueblo que el reloj marcara las nueve de la noche, significaba que llegábamos tarde a algún lugar.

-Gracias por acompañarme, todo se ve bastante solitario.

- Con gusto, Ali.

Pensé que todo acaba ahí, estaba bastante equivocada. Nos mirábamos fijamente, esperando que el otro diera su mano para despedirse, o simplemente alejarse con un "adiós" sin embargo lo que yo estaba esperando no llego.

-Es tarde, te dejare descansar.

- Y yo a ti, ahora te tengo en las mañanas y en las noches- le decía con burla, pero en sus ojos había más.

- Mi tiempo (al menos por un mes) es todo tuyo.

- Me gustan estas propuestas.

- Lo sé.

Al terminar de decir eso acerco su mano a mi cabello, mi cabello rebelde y sudoroso producto del ejercicio, y simplemente agarro un mechón que se interponía en mi cara y con un gesto cariñoso, intimo diría yo, lo puso tras mi oreja, pensé que nos estábamos acercando mucho. ¿Acaso me iba a besar? ¿Pensaba hacerlo?

-Hasta luego Alana manzana.

Hasta el ultimo segundo de esa noche su sonrisa no desapareció, el constante humor que tenía en su voz no desaparecía, lo hacia ver todo bastante sencillo, pero yo veía todo complicado.

Toda la noche no pare de pensar en él, me estaba confundiendo y sabía que, si seguía compartiendo tiempo con Charles, pasaría algo, era predecible, olía la tensión que se había formado, si yo sentía esa tensión, solo había una razón, el también la sentía. La tensión la generan dos o más personas, nunca se genera de una sola parte.

Debía alejarme un poco de Charles, pero no lo haría, sabia que jugar con fuego es peligroso y yo me quería quemar, eso decía una parte de mí, pero mi parte racional, sabia que no todo era perfecto, vine aquí por dos meses, todo seria más complicado, siempre les daba vueltas a mis asuntos, no descansaba hasta crear mil espacios imaginarios, los posibles hechos, los posibles conflictos y sus posibles soluciones, si es que las había. No me podía gustar alguien de quien era amiga. Eso era patético.

Entre un pensamiento tras otro, sabía que me había quedado dormida bastante tarde, al escuchar la alarma sabia que era el momento de levantarme y salir a correr, nada más y nada menos con el muchacho que acaparaba cada parte de mi cerebro si es que se podía. No iba a huir a lo que había en mi mente, lo enfrentaría. 

El jardín de los liriosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora