Capítulo 18: Cruzando líneas

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El hecho de que Armando la hubiera visto desnuda y, sin embargo, no le hubiera dado mayor importancia, dejó a Amber con una sensación contradictoria en el pecho. Por un lado, había algo liberador en saber que él no la juzgaba, que su desnudez no le generaba incomodidad ni rechazo. Pero por otro lado, esa misma indiferencia la llenaba de dudas, de inseguridades que no había anticipado. ¿Qué significaba eso para él? ¿Cómo debía interpretar la situación entre ellos?

La adrenalina y la emoción de esos pensamientos se apoderaron de Amber, quien pasaba los días dándole vueltas a lo sucedido. Pero después de esa noche, el clima entre ellos parecía haber cambiado. Cuando Amber regresó al gimnasio, tan emocionada como siempre, las expectativas parecían altas. Estaba lista para encontrarse con Armando, para tal vez, poder leer algo más entre las líneas de su actitud. Sin embargo, al llegar al gimnasio, notó algo extraño en él.

Armando parecía más distante de lo normal. La saludó de lejos, con una ligera sonrisa que no alcanzaba a tocar sus ojos, y luego continuó su camino como si no hubiera pasado nada. Un nudo se formó en el estómago de Amber mientras observaba cómo él se alejaba. Había algo diferente en su actitud, algo que la confundió. ¿Había algo que no estaba entendiendo? ¿O simplemente su condición anterior como hombre era un impedimento para Armando?

 ¿Había algo que no estaba entendiendo? ¿O simplemente su condición anterior como hombre era un impedimento para Armando?

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Durante toda la rutina, Amber no pudo dejar de pensar en la frialdad de Armando. Su mente daba vueltas, preguntándose si el comportamiento distante de Armando era solo un reflejo de la normalidad o si había algo más detrás de su actitud. Cuando terminó de hacer su rutina, ese nudo en su estómago solo se hizo más grande. Todo lo que había imaginado, todas las posibilidades que había creado en su cabeza sobre lo que podría suceder entre ellos, parecía desmoronarse.

Al salir del gimnasio, sintió el peso de la incertidumbre aplastándola. Estaba tan absorta en sus pensamientos que no escuchó su teléfono vibrar hasta que una notificación apareció en su pantalla. Era un mensaje de Armando:

"Espera en la esquina. Yo te llevo."

El tono era casi autoritario, pero Amber no dudó ni un segundo. A pesar de la confusión, de la tensión, la idea de pasar más tiempo con él la llenaba de una emoción difícil de controlar. Así que, sin pensarlo  obedeció. Tomó su bolso y caminó hacia la esquina donde siempre se encontraba con él.

Cuando llegó, Armando no tardó en aparecer, esta vez con su moto. Amber no pudo evitar sonrojarse al verlo, y a pesar de su confusión, la emoción de la cercanía y la adrenalina de no saber qué pasaría la hicieron sentirse más viva que nunca. Subió a la moto detrás de él, aunque no pudo evitar sentirse nerviosa. El motor rugió, y comenzaron a moverse por las calles, pero no hacia su casa, como Amber había asumido. En lugar de eso, tomaron otra dirección, y el corazón de Amber comenzó a latir más rápido. ¿A dónde la estaba llevando?

La incertidumbre de la situación la mantenía en vilo. No sabía si estaba haciendo bien en seguirlo, si debía estar preocupada o si solo debía dejarse llevar. La mente de Amber estaba llena de preguntas y sensaciones contradictorias. ¿Por qué ese cambio en el comportamiento de Armando? ¿Por qué la había llamado si ahora parecía estar tan distante?

El Poder de la TransformaciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora