«METAMORFOSIS»

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—Mami

—Que Sofi.

—¿Nosotras también podemos estar por el techo boca abajo, como las arañas?

—¿Eh? Claro que no cariño.

—¿Y porque Ramiro si puede?

 
La mujer, desconcertada, se da vuelta y dirije la mirada hacia donde la niña le señala con la mano. Su rostro se desfigura en una mueca de terror cuando ve a su hijo de 9 años contorsionando su cuerpo hasta convertirse en una criatura viscosa y deforme suspendida del techo del comedor por una especie de nido gelatinoso de color gris.

Sus ojos se convirtieron en dos membranas blancuzcas y una espesa baba le recorre la comisura de una boca protuberante. Lo que eran sus brazos y piernas, ahora son extremidades amorfas cubiertas de una piel rugosa y velluda. La remera y el short que tenía puesto, se desgarraron en hilachas que cuelgan de su cuerpo lánguido e irreconocible, completando así su metamorfosis.       

La cosa en qué se ha convertido su hijo sale de su nido, retuerce su cuello con movimientos lentos, luego gorgotea y corre por el techo hacia ellas.

«Cuentos para NO dormir». El Cuento te lo regalo, el susto te lo debo Donde viven las historias. Descúbrelo ahora