{Narrador Omnisciente}
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La mentira puede ser dulce o amarga. Dulce para algunos, amarga para otros... Pero sigue siendo una mentira.
Por más bienintencionada que sea, la mentira es una burbuja que explotará tarde o temprano. Puede estallar de golpe, o deformarse un poco y permitirte prepararte... Pero estallará igual.
La traición encubierta del equipo de Izaya explotó con la fuerza de unos explosivos de mecha corta.
El corazón de Yumi explotó con esos explosivos, sintiéndose incapaz de perdonar, de volver a confiar en nadie, y mucho menos de seguir abriendo su corazón y amar a pesar de las heridas.
Pensó que había perdido esa parte de si misma, altruista y generosa, pero lo que no sabía era que la esencia misma no se puede perder. Ni la esencia, ni el pasado.
Nadie sabe realmente si el ser humano desde que nace es malo o bueno. Pero todos sabemos que el pasado y el entorno es fundamental en el desarrollo del individuo. Hay varias teorías que los personajes persiguen y buscan comprobar:
IZAYA
Izaya, por ejemplo, tenía claro que el ser humano no era ni bueno ni malo, simplemente era egoísta. El ser humano podía perjudicar o beneficiar a otros dependiendo de sus intereses: placer, seguridad, supervivencia, incluso sentirse bien consigo mismo... Y fracasó cuando Yumi, aún con todo el rencor justificado, le preparó la sopa y estuvo pendiente de si necesitaba medicinas hasta que se recuperó. Y ella no se beneficiaba, al contrario, ella estaba lista para irse... ¿Entonces porqué lo hacía?. De ahí que ahora, sintiéndose culpable, y viendo la verdadera esencia de la humanidad... ha ido a comprarle unos dulces como agradecimiento.
El sonido de la campana de la puerta anunció la entrada de Izaya en la pastelería. Se respiraba en el ambiente el aroma de azúcar y mantequilla, un aroma demasiado empalagoso para el gusto del informante.
Se detuvo en frente de la vitrina, observando los dulces de llamativos colores y cuidadas presentaciones. Arqueó una ceja y siguió buscando con la mirada la presencia del único pastel que quería: los favoritos de Yumi, los pasteles de melocotón.
-Izaya: ¿En serio?
Pero allí, en la vitrina, el espacio donde deberían estar los pasteles de melocotón estaba vacío. Izaya se quedó paralizado: ¿Cómo podía la pastelería más prestigiosa de la zona no tener el único pastel que necesitaba?
Sabía que amaba los dulces (ella siempre tan empalagosa) pero el único pastel que le volvía loca eran los de melocotón: era imposible no apreciarlo por su tierna sonrisa al recibirlo o el brillo de ilusión en sus ojos cuando pasaban por una pastelería y los veía de reojo.
Pensó en algún dulce más que le haya provocado una reacción similar, pero solo los de melocotón provocaban esa reacción que tanto le fascinaba ver, a diferencia de verla dolida o indiferente que lejos de divertirle, lo odiaba.
Te molesta que no los tengan porque quieres verla realmente feliz por ti... Aunque te odie, quieres que algo tuyo le haga feliz.
Izaya se maldijo mentalmente, justificando con que no era porque "quería hacerla feliz", sino ver la reacción que más le gustaba de su humana favorita.
-Izaya pensamiento (con una gotita en su sien): No es nada personal.
La vendedora, una mujer mayor de sonrisa cálida, notó su duda.
-Buenos días, jovencito. ¿Busca algo especial?"
Izaya le dedicó una de sus sonrisas más pulcras.
-Izaya: Buenos días, señora. De hecho, sí. Buscaba pasteles de melocotón. Una amiga los adora.
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Sakura
FanfictionLa vida de Izaya da un giro de 180°grados cuando recibe una amenaza de un anónimo que le exige verse para ajustar cuentas en el puente «Yotsuya Mitsuke ».Allí conoce a Yumi, una joven de 21 años a la cual el pasado atormenta desde su tierna infanc...
