La vida de Izaya da un giro de 180°grados cuando recibe una amenaza de un anónimo que le exige verse para ajustar cuentas en el puente «Yotsuya Mitsuke ».Allí conoce a Yumi, una joven de 21 años a la cual el pasado atormenta desde su tierna infanc...
El timbre se escuchó, era muy tarde para que alguien viniera. Pensó que era una broma pero no pasaba nada por comprobarlo ¿Verdad?. Izaya se levantó y se dirigió a la puerta. La sorpresa que se llevó fue grande al ver a su secretaria empapada, con la cabeza agachada, temblando y la mirada perdida. Desde Shibuya a Shinjuku había una buena distancia. —Izaya(con un aire burlón): ¿Qué horas son estas para venir? Son las 1:15 de la mañana ¿No podías esperar hasta mañana para verme? ¿Tanto me extrañabas? —Yumi: Lo he perdido todo. —Izaya: ¿De qué estas...?
No pudo terminar la frase, Yumi le abrazaba fuertemente buscando consuelo. Las lágrimas brotaban de sus ojos y descendían hasta precipitar en el suelo. Los ojos de la pelicobre se cristalizaron formando hermosos y brillantes destellos que enamoraban a la vista, su iris se aclararon un poco dejando un lindo color azul royal.
(Este es el color de sus ojos al llorar)
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Izaya al ver esos ojos no pudo evitar sonrojarse, a su parecer eran muy bellos y sintió una punzada cuando ella clavó su mirada vulnerable en sus ojos carmín. -—Yumi: Eres la única persona que me ha abierto la puerta. Ya no tengo a nadie, ni siquiera Tageshi me contesta... —Izaya(desvía la mirada): Yumi... me estás empapando.
Yumi se aparta enseguida y empieza a temblar. El frío de la lluvia le calaba en los huesos y la ocasionaba escalofríos. Sintió como todo daba vueltas y cómo sus fuerzas la abandonaban. Antes de que se cayera el pelinegro la cogió y enredó sus brazos en su espalda, sujetándola. La llevó dentro y la ayudó a sentarse en el sillón. Preparó té y se lo ofreció, se sentó a su lado. —Izaya: ¿Qué se supone que ha pasado? -—Yumi(mirada perdida y con lágrimas cayendo): Scorpio... Mi bloque se ha incendiado, la casa que con tanto esfuerzo y trabajo conseguí se ha quemado. Scorpio ha mandado a quemar mi edificio porque sabe que no tengo nada más y quiere que elija la segunda opción...
Izaya no pudo preguntar sobre la segunda opción, estaba demasiado vulnerable y dolida para explicárselo. No necesitaba que le odiara, necesitaba que estuviera agradecida. La suerte estaba de su parte y se lo había dado en bandeja, y obviamente las oportunidades no se tienen que desaprovechar. -—Yumi: ¡Todo lo que tenía lo he perdido en una noche!. Tenía que haber estado más atenta,soy idiota , no pude evitar que ese maldito sueño se cumpliera. Muchas personas han muerto, lo quemó en plena noche. —Izaya: ¡¡Mis humanos!! -—Yumi: Todas mis pertenencias se han quemado, solo tengo lo que llevaba en mi maletín. Nada más-(estornuda) —Izaya: ¿Has venido desde Shibuya a aquí cuando estaba lloviendo? -—Yumi: Si, no tenía más remedio. Hace frío... ¿O soy yo? Creo que soy yo. —Izaya: A estas horas y encima lloviendo no me extraña que estés enferma.
Se va a por una manta azul marino y se la pone en la espalda para taparla, aunque eso no evitaba que las gotas gotearan y formaran un charco en el suelo y mojaran el sillón. Eso no pareció importarle al pelinegro, lo único que le importaba era poder volver a ver esos ojos hechiceros. -—Yumi: No quiero abusar de tu hospitalidad... —Izaya: Yumi-san ¿Qué les pasó a tus padres? -—Yumi: Mi madre está en el manicomio por bipolaridad 1. No quiero hablar de eso, por favor... —Izaya: ¿Ya estás mejor? —Yumi: Si, gracias por haberme vuelto a ayudar. —Izaya: ¿De qué hablas? -—Yumi: Izaya... sé que es mucho pedir pero, ¿Puedo quedarme en tu casa hasta que me recupere un poco? No tengo casi nada y ... —Izaya: Está bien, quédate todo el tiempo que necesites . Será divertido jugar un poco con tus emociones. Además tú me prestaste tu casa cuando estaba mal así que te devuelvo el favor. -—Yumi(sonríe): Gracias. Nunca te lo voy a poder pagar Izaya.