POV: Yara
El pasillo se me hizo eterno, el viaje más largo de mi vida.
Me dolía todo, no podía más.
De fondo escuchaba a los médicos, pero también a mí hermana discutir con alguien, hasta que vino a mi lado.
- Ya estoy aquí pequeña, no llores por favor, todo va a salir bien, se que te duele y que no te importa lo que te diga pero quiero que sepas que estoy contigo- dijo mientras cogía mi mano y dejaba besos en ella.
Por fin llegamos a la sala médica.
No sabía bien que estaban haciendo, solo sentía dolor y estaba bastante mareada.
- Nos vamos al hospital- anunció el médico.
- Tata, no te vayas- pedí apretando su mano.
- No te voy a dejar sola, voy con vosotros- afirmó ella.
POV: Misa
El viaje al hospital fue largo, al menos para mí.
Mi hermana no se encontraba bien por el dolor.
Yo estaba desesperada, no sabía como ayudar y me estaba matando no poder hacer nada.
Cuando llegamos al hospital se la llevaron y yo me quedé sola.
Me encontraba desubicada, perdida.
Estaba sola allí, mi hermana también estaba sola.
La sala de espera estaba prácticamente vacía.
Me estaba entrando una sensación entre ansiedad y miedo increíble.
Sin darme cuenta lágrimas empezaron a caer por mis mejillas angustiada.
Apoyé los codos en las rodillas y con mis manos tapando mi cara.
Hasta que note como alguien me abrazaba.
- Ya está mi amor- dijo Marta.
No dije nada, solo me gire a abrazarla a ella.
Cuando me apoyé en ella me rompí del todo.
Con todo lo que había pasado mi hermana para estar aquí.
Y ahora está lesión, era tan pequeña.
Además sabía lo que se vendría con esta lesión.
Mi hermana se iba a cerrar en banda, no nos dejaría ayudarla, estaría de mal humor y empezaría a tratar mal a todos el mundo que intentará colaborar con ella.
Tiempo después salió un medico a buscarnos.
- Ya están todas las pruebas, como sospechábamos tiene una rotura del ligamento cruzado anterior- tenía claro lo que iba a pasar, pero que lo dijera un médico me hizo darme cuenta de que esto era real.
- Podemos verla- interrumpí al médico.
- Claro- afirmó el médico.
Entre rápidamente a ver a mí hermana, necesitaba saber que estaba bien.
Estaba en una cama y miraba entre lágrimas a la ventana.
Me acerqué sin decir nada mientras que Marta se quedó esperando en una esquina de la habitación.
Llegué a su lado y solo la abrazé.
Al principio se tenso y no me correspondió el abrazo, hasta que extendió sus brazos hacia mi.
- Te quiero tata- me dijo con cariño en su voz.
Después de un rato allí.
Nos fuimos a casa con cuidado y debíamos volver en un par de días para la operación.
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Que monas son
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My enemy
Fiksi PenggemarDos jugadoras de equipos rivales se odian, ¿Pero es tan grande ese odio como dicen?¿Podrá algo cambiar ese odio por otros sentimientos?
