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POV: Misa

Estaba totalmente descolocada.

Decidí entrar a la habitación.

Yara estaba con Andrea, mientras que Marta se acercó a mí.

-¿Que ha pasado?- me preguntó cariñosa cogiendo mi mano.

Yo no contesté, solo miré a mí hermana.

Marta me abrazó contra ella.

No quería romperme ahora.

No quería romperme delante de ella.

No podía hacérselo.

Me separé un poco y miré a Marta a los ojos.

Ella sabía perfectamente que necesitaba salir de allí.

- Ahora venimos chicas, vamos a por un par de botellas de agua- dijo fingiendo naturalidad.

Salimos de la habitación y en cuanto Marta cerró la puerta detrás de ella, me rompí en pedazos, allí, en el pasillo del hospital.

Me tiré a sus brazos y ella me respondió apretándome fuerte, dándome algo de estabilidad.

Ella no preguntó nada, porque sabía que lo que necesitaba era esto, ni siquiera me salían las palabras.

- Eso es mi vida, suéltalo todo, estoy aquí ¿Vale?- me decía Marta.

No solo lloraba de tristeza, era rabia acumulada en mi, era cansancio, era todo, una bola que crecía y crecía cada día.

Pero no me podía debilitar con Yara, por qué era lo que menos necesitaba, por su bien.

Después de un rato, cuando estaba más calmada, le conté todo a Marta.

- Quiero que estés tranquila, intentaremos hablar con ella y el psicólogo también hará todo lo que pued, pero no te culpes más- dijo acariciando mi mejilla.

- Pero no me di cuenta Marta, cada día, la forcé a ir a la universidad, a qué saliera, he estado ciega todo este tiempo- solté rabiosa.

- Lo sé Misa, lo sé y también sé que no es tu culpa, es culpa de lo que fuera que pasará ese día, tú hermana te adora, ella no te culpa de nada, lo primero que hizo cuando despertó fue pedirte un abrazo, no te tortures más con eso, y ahora vamos a entrar, le vas a dar una abrazo a tu hermana y vamos a ayudarla con todo esto.

Yo asentí.

Marta dejó un beso tierno en mis labios, cogió mi mano y volvimos de camino a la habitación.

POV: Medina

Quería aprovechar ahora que estábamos solas para poder hablar con ella.

- Yara- la llamé.

- Dime.

- ¿Que tal con el psicólogo?- dije mirándola.

Soltó aire antes de empezar a hablar.

- No lo sé, es difícil sabes, derrepente llega un desconocido y como tiene un diploma debo confiar en el para contarle mi vida.

- Ya, te entiendo pero, yo no soy una desconocida ¿No?

- No- dijo riendo un poco.

- ¿Porque lo hicistes Yara?- pregunté de golpe.

Me miró y luego agachó la cabeza.

- Por que no puedo Andrea, no puedo más.

- ¿Con que Yara?- le dije sería.

- Es todo, mí familia, estoy muy sola Andrea, la lesión- hizo una pausa- la universidad.

- Yara, necesito saber una cosa para poderte ayudar.

-¿Que?- preguntó como avergonzada.

- ¿Que te pasa en la universidad?- dije cogiéndole la mano.

- Nada- dijo nerviosa separándose de mi agarré.

- Yara- le dije sería.

- Andrea.

- Yara, en serio, no estoy para bromas.

- Perdón- dijo igual de nerviosa que antes.

- ¿Me lo quieres contar ojitos?- le dije.

- Lo voy a intentar- dijo como si fuera la cosa más difícil del mundo.

- Hace ya meses, a principio de curso, se celebró una fiesta, es una fiesta a la que asisten todos los alumnos de primero para conocer gente y pasarlo bien. Yo había conocido a unas chicas unos días antes y decidí ir con ellas. Pero al llegar a la fiesta ellas se fueron con sus novios, yo me quedé sola y unos chicos se acercaron a mí, Diego, como olvidarme de él, el típico guapo chulito que traía siempre detrás a dos chicos más, Andrés y David. Comenzamos ha hablar, parecían chavales majos, normales, hasta que me ofrecieron una copa, esa copa se volvió en dos y cuando quise parar de beber siguieron insistiendo- note como se empezaba a agobiar así que comenzé a acariciar su brazo- no tenía control sobre mi, se empezaron a comportar raro, no tengo todos los recuerdos de esa noche pero si me acuerdo de algo, los cuatro en un baño, como David, sujetaba la puerta, como Andrés me sujetaba a la fuerza y como, como Diego me tocaba y me obligaba a tocarle a él, todo fue a más, no estaba bien y no pude pararles- había comenzado a llorar hace poco y yo con ella.

No me podía creer todo esto, están en shock.

¿La habían violado?

Estaba furiosa, con rabia, con ganas de golpear a alguien o a algo, pero no lo hice.

Me senté a su lado en la cama del hospital y la abrazé intentando decirla que estaba ahí y que no me iba a mover de allí.

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Lo primero de todo que este es un tema delicado y difícil de tratar, intento tratarlo con la mayor delicadeza y respeto posible, pedir perdón si alguien se siente incómodo o incomoda.

Que intensidad de capítulo.

Gracias por votar y comentar 🫶🏼

My enemyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora