POV: Medina
Cuando nos fuimos de su casa y fueron pasando los días yo no dejaba de pensar en ella, en cómo la había visto, tan destrozada.
Cuando la vi, con eso ojos tan bonitos que tiene completamente vidriosos y que solo transmitían dolor y angustia.
No podía borrar esa imagen de mi cabeza, día y noche.
Puede que detrás de Yara no solo hubiera una chula de ojos bonitos.
Si no una vida difícil de imaginar.
POV: Yara
Y llegó el día, hoy cogimos un avión a casa.
Llevaba días con un nudo en el estómago, no podía dormir, no podía casi comer y si a eso le sumábamos la lesión.
La tensión del vuelo fue notable y esque yo pasé el vuelo con mis cascos mirando a la nada y pensado en todo.
Mi hermana de vez en cuando intentaba acercarse a mí o hablar sobre algo, pero yo no quería.
Hasta que ya íbamos a aterrizar que cogió mi mano con la suya y me dedicó una sonrisa tranquilizadora.
En un taxi llegamos a casa.
Mi hermana llamó al timbre.
Mis padres abrieron la puerta.
- Hija- dijo mi madre alegre, lo dijo en singular y abrazo a mí hermana mientras mi padre cogía sus maletas.
Los tres pasaron para dentro y yo en la puerta irónica dije un hola.
Me dirigí a la habitación que compartíamos mi hermana y yo y de la que no pensaba salir mucho hasta que nos fuéramos.
- Te quiero- dijo mi hermana antes de salir de la habitación.
Sabía que para ella tampoco era fácil ni cómodo, pero era lo que teníamos.
POV: Misa.
El día pasó, sin ver a mí hermana prácticamente.
Llegó la hora de la cena de nochebuena.
Los cuatro nos sentamos a las mesas.
Pocas palabras y todas ignorando la presencia de Yara.
- Pues Yara va muy bien en la universidad- solté.
- Para eso la pagamos- dijo mi padre para después sacar otro tema.
Yo miré a mí hermana con pena, ella solo bajó más la cabeza y acabo de cenar.
Al acabar recogió su cena y se fue a la habitación.
Y yo solo pedía algún día tener una nochebuena tranquila y normal, como cualquier familia.
Pero no podía ser.
Me dirigí a la habitación después de un rato y mi hermana estaba metida en su cama mirando hacia la pared.
Me puse el pijama y me acerqué a su cama.
Abri las sabanas y me metí en ellas.
Y la abrazé.
- Lo siento tanto Yara- dije acercándola más a mí.
Ella solo asintió con la cabeza y se dejó abrazar.
Así nos dormimos, como hacíamos de pequeñas y había un mal día en casa, siempre juntas.
Al día siguiente ya nos marchábamos gracias a dios.
Baje un segundo a dejar las maletas en el portal para luego ir a despedirme.
Cuando volví se escuchaban gritos desde fuera.
Mi hermana estaba frente a mí padre.
- Yo nunca os he importado- gritó.
Cuando me dí cuanta mi padre levantó su mano.
POV: Yara
Ya veía su mano en mi mejilla y es que no era la primera vez.
- A mí hermana ni la toques- dijo Misa agarrando el brazo de mi padre.
- Misa, hija, tú no lo entiendes- dijo mi madre.
- Si, lo entiendo y lo que entiendo es que me tengo que llevar a mi hermana de aquí para protegerla de vosotros, sois monstruos- les gritó.
Mi hermana se acercó a mí.
Yo estaba en shock.
Cogió mi mano y me arrastro con ella al ascensor.
Ya en el ascensor cogió mi cara entre sus manos como observando si estaba bien de verdad.
- Perdóname mi niña, lo siento tanto, no tenía que haberte dejado sola.
Yo solo asentí, aún temblando por la tensión del momento.
Finalmente nos fuimos y a las horas estábamos en casa.
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Vaya drama colegas, de los que me gustan a mí.
Misa es la mejor y .
Putos padres.
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My enemy
Fiksi PenggemarDos jugadoras de equipos rivales se odian, ¿Pero es tan grande ese odio como dicen?¿Podrá algo cambiar ese odio por otros sentimientos?
