POV: Yara
Después de tanto tiempo hoy me daban el alta, hoy volvería a casa, a ver la luz del sol, a respirar en más de cuatro paredes blancas.
Mi hermana había tenido que volver a entrenar con el club por lo que la que estaba aquí era Andrea.
Me tenía que vestir, estaba floja y necesitaba que me ayudara.
- Rubia ¿Me ayudas?- le dije con la ropa en la mano.
- Pues claro que sí- dijo acercándose y dejando un beso sobre mi pelo.
Últimamente estábamos que no había quien nos separara ni un minuto.
Me quito en camisón que recubría mi piel.
Me miró y sonrió.
- ¿Te he dicho ya lo preciosa que eres?
- Andrea- dije tímida.
- Solo digo la verdad- dijo feliz.
Comenzó a ponerme la ropa mientras hablábamos.
- Sabes tenía ganas de salir de aquí.
- Normal, llevas mucho aquí ojitos.
- Si, pero no es solo por eso, por vosotras.
- ¿Por nosotras?
- Si, por ti, por Marta, por mí hermana, por toda la gente que ha pasado por aquí.
- ¿Pero porque dices eso?
- Por que vosotros sois de verdad los que lo habéis sufrido, los que lo habéis pasado mal conmigo, los que habéis estado aquí día y noche y sobretodo por dejar vuestra vida por mi- dije como arrepentida.
- No sé que pensaran los demás, pero se que hablo por mí y por tu hermana cuando digo que no hemos dejado nuestra vida por qué nuestra vida eres tú- dijo mirándome a los ojos con tanto amor que me dieron ganas de abrazarla y quedarme así por el resto de mis días.
- Te quiero rubia- le dije.
- Yo más mi ojitos bonitos- dijo dejando un suave beso en mis labios.
Arreglamos los papeles necesarios y por fin salimos a la calle.
El aire limpio y fresco me golpeó en la cara como si fuera un recordatorio de que estaba aquí, que seguía aquí, que esto no paraba.
Llegamos al coche de Andrea, pusimos algo de música y comenzamos la vuelta a casa.
Cuando llevábamos un rato en la carretera, noté, como me tocaban la pierna.
Nerviosa baje la vista y vi como la mano de Andrea acariciaba cariñosa mi rodilla.
Despacio, acerqué mi mano a la suya y la apreté en agradecimiento y como muestra de cariño.
Miraba por la ventana y pensaba, en todo lo que había ganado estos días.
Para mucha gente habría perdido pero para mí esto había sido una increíble victoria.
Había conseguido hablar de mis problemas, estaba mejorando mental y físicamente, lo que también me había estado ayudando con la pierna.
Pero no solo a nivel propio.
Había ganado con la gente.
Como Jenni había venido a verme con la excusa de que 'era su campanilla', como Lola y Rosa habían venido a pasar tardes conmigo para que no me aburriera o estuviera sola, como Carla me traía todos los días alguna cosa, desde un dibujo de su primo hasta simples chocolatinas, pero que era mucho más, como Marta, aunque ya lo era, se estaba convirtiendo cada día más en otra hermana más para mí, como las del equipo y sobretodo Cici habían trasladado el vestuario a mí habitación de hospital, como Alexia me hacía una videollamada todos los días en el vestuario con las chicas, el apoyo que había recibido por parte de casi todo el mundo, pero sobretodo como mi hermana y Andrea se habían desvivido, literalmente, por mí, sabía que había sido las que peor lo había pasado, pero eran las que tiraban de mi día si y día también.
¿Todo eso y mucho más era perder?
Para mí, definitivamente no.
----------------------------------------------------
He vuelto
La escena del hospital deja vú y referencia a los que leyerais mi otra historia.
Estás dos son más empalagosas.
Gracias por votar y comentar 🫶🏼
ESTÁS LEYENDO
My enemy
Hayran KurguDos jugadoras de equipos rivales se odian, ¿Pero es tan grande ese odio como dicen?¿Podrá algo cambiar ese odio por otros sentimientos?
