POV: Andrea
Habían pasado meses desde aquellos días de hospital.
El psicólogo estaba muy contento con su evolución y había hablado conmigo y con su hermana para que intentáramos salir con ella de fiesta que era todavía el tema que más la costaba.
Nos dijo que intentáramos llevarla a un sitio más o menos tranquilo, con gente de su confianza y sin presiones.
Habíamos hablado ya con ella y las chicas, está noche saldríamos.
Habíamos quedado todas en la puerta de un sitio de copas, no una discoteca como tal.
Iban a venir Misa, Marta, Lola, Rosa, Carla y Cristina.
Sabía que estaba nerviosa, pero ahí estaría yo para lo que fuera.
Entramos al local, no había demasiada iluminación, había buena música pero no un exceso de gente.
Nos sentamos en un par de sofás que rodeaban una mesa.
Pedimos unas bebidas y comenzamos a charlar como tantas otras veces.
Pero yo estaba atenta, a su expresión, sus gestos, sus palabras.
Puse mi mano en su rodilla.
Me miró sonriendo.
- ¿Estás bien?- le dije.
- Si, tranquila rubia- dijo dejando un beso en mi mejilla.
La noche continuo entre risas y charlas.
- Voy al baño, ahora vuelvo- me dijo Yara.
- ¿Quieres que te acompañe ojitos?- le pregunté por qué la conocía y sabía que no iba a pedir ayuda.
- No, no te preocupes.
La vi alejarse.
- Andrea, la baba- dijo Lola.
- Eso, que no me apetece ver cómo le miras el culo a mí hermana- río Misa.
- Deja a las niñas anda- dijo Marta, que siempre nos defendía.
Pasó un rato y yo me empezaba a preocupar porque Yara no volvía.
Sin decir nada me levanté y comenzé a caminar hacia el baño.
POV: Yara
Fuis caminando tranquila al baño.
Entré en un cubículo, hice mis necesidades y salí.
Me estaba lavando las manos cuando escuché una voz conocida.
- Anda Yara, nos volvemos a ver-
Yo subí la vista hacia el espejo y vi a través de el esa cara que tanto odiaba y a la que tanto temía, Diego.
Empezé a ponerme nerviosa y sin contestarle intenté irme.
Me agarro del brazo y me acercó a él.
- ¿No quieres repetir?- dijo con esa sonrisa que tanto asco me daba.
- Déjame en paz- dije en apenas un susurro.
- No te escucho Yara.
- Déjame en paz- repetí aún en un susurro.
Tenía miedo, mucho miedo, miedo de verdad.
Me acorraló contra la pared, yo ya me temía lo peor.
Hasta que alguien abrió la puerta de golpe.
Ambos giramos la mirada.
- No la toques- dijo Andrea acercándose.
Llegó y empujó a Diego, poniéndose entre nosotros.
- Que eres ¿Su madre?- dijo riendo aunque sabía que había dañado su gran ego de machito.
- No, soy su novia y la que como la toques un pelo te parte la cara, fuera- dijo Andrea tan seria que daba miedo.
Yo estaba en shock, no lloraba, no hablaba, no podía hacer nada.
- Encima lesbiana- dijo yéndose claramente dañado, ya que nadie antes le había parado los pies.
Andrea se giro hacia mi.
No dijo nada.
Solo me abrazó fuerte a ella.
- Perdóname, no tendríamos que haber venido- empezó.
Se separó un poco y cogió mi cara entre sus manos.
- ¿Te ha hecho algo?-
Yo solo negué con la cabeza.
Y nos volvimos a abrazar.
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Saltito en el tiempo
Ahora sí que os prometo que las dejo ser felices ya.
A woman.
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My enemy
أدب الهواةDos jugadoras de equipos rivales se odian, ¿Pero es tan grande ese odio como dicen?¿Podrá algo cambiar ese odio por otros sentimientos?
