POV: Yara
Al pitido final la gente se empezó a levantar de sus asientos, algunos para irse y otros para acercarse a las vayas e intentar tener un acercamiento con sus jugadoras favoritas.
Vi como mi hermana saludaba a sus compañeras y al equipo rival, cuando acabó de estar con Marta se acercó a mí.
Yo me agaché un poco para abrazarla.
- Estoy muy orgullosa de ti tata- le dije sincera.
- Gracias por venir mi niña, aunque creo que no soy el único motivo por el que estás aquí- dijo sonriendo.
- No seas tonta, también he venido a ver a Marta- dije.
- Si si, seguro- dijo levantando las cejas- ya hablaremos tú y yo cuando estemos en casa.
- Que miedo tata- dije divertida.
- Cállate anda- dijo antes de comenzar a firmar camisetas o similares.
También se acercó Marta.
- Vaya con Medina eh- me dijo.
- Otra igual- rodé los ojos divertida.
- Esq celebración, no tiene nada que ver contigo ¿Verdad?- dijo con un tono falso.
- No, que va, nada que ver conmigo- dije con el mismo tono.
- Claro claro, ya hablaremos en casa- dijo repitiendo las palabras de mi hermana.
- Dios los cría y ellos se juntan de verdad.
Ella rodó los ojos divertida y siguió el camino de Misa, con la afición.
Varias más se acercaron de ambos conjuntos, sobretodo para preocuparse por mí estado, sobre la lesión.
Cuando ya iba a salir del campo Medina paso por mí lado.
Simplemente me giño un ojo con una sonrisa pilla.
No voy a negar que me descolocó mucho y me dejó un poco perdida.
Después de esto me fui directa al aparcamiento de las jugadoras, donde me volvería con mi hermana a casa.
Mi hermana no me saludo, abrió el coche y entramos.
Al entrar suspiro y comenzó a conducir.
- ¿Estás bien?- la pregunté sin mirarla.
- Si- dijo algo seca.
- No estás bien tata, te conozco-
- Solo estoy cansada, tranquila- dijo aún sin mirarme.
Yo asentí poco convencida.
Se me hizo muy largo el trayecto pero al fin llegamos.
Cuando llegamos Marta ya estaba allí.
Yo intenté dirigirme a mí habitación, pero me interrumpieron.
- Ven aquí porfavor- dijo Marta.
Me senté en el hueco del sofá que había entre Marta y mi hermana.
Cuando iban a decir algo, el móvil de Misa sonó con una videollamada entrante.
- Mira que bien nos viene- dijo mi hermana apoyando el móvil frente a nosotras y aceptando una llamada que no era sino de Alexia.
Salude a Alexia y ya empezamos a hablar.
- De verdad que no entiendo todo esto- dijo riendo nerviosa.
- Si no entiendes esto, yo entiendo que no sabes para quién a sido la celebración de Medina ¿Verdad?- preguntó Alexia.
- Pues no, será algo suyo, yo que sé- dije mintiendo porque sabía que era para mí.
- Ya, y tampoco te suena que te llame ojitos- dijo mi hermana.
- Enserio chicas, ya vale, no ha pasado nada con ella, simplemente ya no nos odiamos- intenté levantarme pero Marta, que hasta ahora no había dicho nada, puso su mano en mi pierna.
- O nos lo cuántas tú o nos lo cuenta ella- dijo enseñándome su teléfono, en el que con solo apretar una tecla llamaría a Andrea.
- No hace falta- negué.
- Pues venga, estás tardando- dijo Alexia.
Trade un poco en arrancar, pero en cuanto lo hice las palabras salieron solas.
- El gol era para mí y si, nos hemos besado. ¿Contentas todas?- dije ya un poco cansada.
- Si, mucho- dijo mi hermana ya en tono más cariñoso.
- Esto lo hacemos por tu bien, solo queremos advertirte, Medina es, como decirlo, ¿Mujeriega?, no es de relaciones de más de una noche y no queremos que te haga más daño.
- Lo sé chicas, enserio y os lo agradezco, pero todo va a estar bien, se lo que hacemos- las intenté calmar.
- De todas formas, ya hablaremos con ella- afirmó Misa.
- No os paséis, enserio, os conozco- dije con algo de miedo.
- Tú tranquila, solo será una pequeña advertencia digamos- dijo Alexia sonriendo.
Intenté acabar con el tema y al rato lo dimos por finalizado aunque yo seguía dándole vueltas a la cabeza.
----------------------------------------------------
Bueno
Alexia y compañía en modo protector
Gracias por votar y comentar 🫶🏼
ESTÁS LEYENDO
My enemy
FanfictionDos jugadoras de equipos rivales se odian, ¿Pero es tan grande ese odio como dicen?¿Podrá algo cambiar ese odio por otros sentimientos?
