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POV: Medina

Empezaron a llegar las chicas al vestuario.

Yo estaba en mi sitio, sentada, muy rayada por lo que había pasado.

Lola y Rosa se acercaron a mí.

- Oye, que no te rayes por la expulsión, son cosas que pasan- dijo Rosa apoyando su mano en mi hombro.

- Vosotras lo sabíais- dije mirando al suelo.

- ¿El que Medi?- preguntó Lola.

- Es su hermana, Misa es su hermana- dije.

- Claro que lo sabíamos, se a criado con nosotras- dijo Lola.

- No lo sabía Lola, y Misa- hize una pausa, sin saber que decir exactamente.

Rosa me abrazó, hasta que llegó Marta.

- Me voy chicas- dijo dándoles un abrazo a Rosa y a Lola, pero no a mí.

Lo entendía.

Aunque no supiera quién era sabía que Marta adoraba a la hermana de Misa, era su niña.

Me sentía tan culpable por todo.

Era mi culpa, no había justificación.

La entrada era totalmente innecesaria completamente.

Todo culpa de mi mala leche.

Me maldecía en mi cabeza.

Pensé en llamar a Misa o a Marta, pero no era el momento.

Me fui a mí casa aún rayada.

No dormí nada.

Me quedé dando vueltas en la cama, pensando en la jugada, la entrada, el crujido de su rodilla, el grito ahogado, su cara en el suelo, como se la llevaban en camilla.

Esas imagenes solo se repetían en mi cabeza.

También pensaba en Misa.

Era una gran amiga mía y entendía su enfado.

Si se lo hubieran hecho a mí hermana pequeña, en este caso para mí, hermano me jodía mucho y me habría enfadado tanto.

Con Marta pasaba lo mismo.

Como había dicho antes entendía a Marta, adoraba a esa niña y la quería un montón, se ahí también su rabia.

Así amaneció y me tuve que levantar.

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Medina está rayadisima.

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My enemyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora