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POV: Medina

Ella pensaba que dormía, pero no.

Yo también te quiero rubia.

Lo había escuchado perfectamente.

Me latía el corazón con una velocidad que pensé que se me iba a salir del pecho.

Me iba a mil.

Ella me ponía así.

Cualquier palabra tenía efecto en mi, pero esto fue aún mejor.

Paso un rato en el que mi mente iba a tope pero ella se durmió.

Me acerqué a ella silenciosamente.

La miré.

La miré porque no podía parar de hacerlo.

Era como un imán, siempre estaba mirándola o pendiente de ella.

No podía evitarlo.

La volví a mirar y me salió una sonrisa tonta.

Era preciosa incluso así, durmiendo en una cama de hospital.

Despacio acerqué mi mano a su cabeza y comenzé a acariciarle su pelo rubio.

Era suave y me encantaba.

Se movió un poco, pero siguió durmiendo tranquila, como si todo estuviera bien, cuando la realidad era que no lo estaba.

Ya era muy tarde y pesandome me tuve que intentar dormir un rato, estaba cansada asique enseguida estaba totalmente dormida.

POV: Misa

Por la mañana, temprano me desperté para volver al hospital, había dormido poco pensado en mi hermana y en todos los motivos por los que podía haber pasado esto, pensé en mis padres, en la lesión, se me ocurrían miles de cosas, pero nada me parecía lógico para lo que había hecho, porque la conocía mejor que nadie.

Me duché, me tomé un café ya que no tenía apetito, dejé un beso en la mejilla de Marta dejando una nota en su mesilla diciendo que ya me había ido, que pasará un buen día y que la quería.

Cuando llegue Medina estaba sola en la habitación, distraída con algo en su móvil.

- Bueno días Misa- dijo despreocupada.

- Hola ¿Y mi hermana?- pregunté preocupada.

- Tranquila, está con el psicólogo.

Solo asentí.

Pensaba en ella, la conocía muy bien y sabía lo que la costaba hablar y abrirse con la gente pero tuve esperanzas de que al ser un profesional consiguiera conversar con ella.

Paso un rato que se me hizo eterno, bueno, no solo a mí, Andrea estaba igual de inquieta que yo.

Me preguntaba si creía que iba a estar bien, si arreglaríamos esto.

Y sinceramente no sabía que contestarla.

Por fin llegó.

Se notaba que había llorado, tenía la cabeza gacha y temblaba un poco.

Se volvió a tumbar en la camilla.

- Perdona Misa, podemos hablar fuera un momento- me comentó el psicólogo.

- Si, claro- le dije- ahora vengo peque- le dije a mí hermana cariñosa.

- Quería comentarte lo que he apreciado en esta primera sesión y es que aunque no ha hablado demasiado si que necesito preguntarte algo- comenzó- ¿Tú sabes algo sobre una fiesta de su universidad?

-¿Una fiesta?- pregunté.

- Si, ella a nombrado algo sobre esa fiesta, pero no lo ha contado todo.
Quería saber si tú sabías algo.

- Bueno, ese día volvía muy mal a casa, estaba llorando, iba muy borracha, desde entonces no se junta con nadie de la universidad, ni sale de fiesta, tampoco la veo feliz con la universidad.

- Bueno gracias por la información, intentaré trabajar con ella, no la forceis a hablar, si ella quiere lo hará.

- Está bien, muchas gracias- dije antes de que el psicólogo se fuera.

Me quedé un segundo en el pasillo, suspiré.

¿Que coño pasó ese día?

¿Mi hermana estaba así por ello?

No sabía nada y eso me dolía muchísimo.

Mi niña, estaba sufriendo y no se lo había dicho a nadie, ni siquiera a mí.

Me ardía el pecho.

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Muchas emociones chicas

Vuelve lo de la fiesta y no sabemos nada aún 🤠

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My enemyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora