Sergio preparaba bocadillos para su novio y su padre, la semana había sido pesada para ellos, pasaban horas en su estudio analizando la situación de la empresa, la mejor decisión era vender la parte mayoritaria al ser abandonados por los socios, estaban en eso y el señor Pérez tenía un buen candidato, un empresario de Latinoamérica interesado en unirse a negocios europeos.
Max no tenía problema en vender pues él hablaba de crear su imperio el mismo y tenía una idea a llevar a cabo.
Después de tanto trabajo Max fue a la habitación de su novio a recostarse un rato. —Estoy exhausto. —Comentó Max echándose en la cama.
Checo lo acomodo entre sus brazos. —Estoy orgulloso de que te hagas cargo de todo, solo tienes veinte años y haces un excelente trabajo—Dijo checo acariciando su cabello.
Max suspiro—No sé qué sentir respeto al hecho de que básicamente estoy vendiendo la empresa de papá—Comentó dudoso.
—Bueno, estás haciendo lo mejor que puedes hacer, nadie planea relacionarse más con una empresa en la que este, además ya decidiste lo que quieres hacer en el futuro y para eso es mejor que te prepares bien académicamente y conforme a como tú quieras construirlo lo harás—Aconsejaba checo.
Max lo pensó unos minutos. —Tu padre me apoya en la idea, dice que siempre y cuando sea lo que yo desee hacer entonces funcionará.
—Mi padre sabe lo que dice, además una cadena de hoteles en Mónaco no es cualquier cosa—dijo Checo demostrando lo que le impresionaba la meta del rubio.
—Lo sé, pero voy a lograrlo, será increíble, será mío, te imaginas, y tú estarás a mi lado—dijo besándole la mano.
Tomó la otra mano que estaba con él y observó lo escrito. —Es un poco egoísta pensar que deberías tener ese yeso por siempre y así todos sabrán que tienes novio—Bromeó riendo.
Sergio lo golpeó con su otra mano—Tonto, no sabes cuándo extraño mi mano, es tan difícil hacer las cosas—Respondió Sergio viendo su mano.
—Bueno yo te ayudo en todo —agregó Max riendo.
—Sobre todo cuando necesito bañarme y cambiarme. —dijo burlándose.
Después de un rato se levantaron, ese día habían decidido ir al cine como una pareja de novios.
Max le ordenó a su novio que cubriera sus ojos porque le tenía un obsequio. Acomodó en la cama la sorpresa y le dijo que ya podría ver.
—Ohh, Maxie...—Fue lo que soltó checo sonriendo al ver unos suéteres iguales, solo que uno de un color claro y otro más oscuro. Sergio lo abrazó y levantó levemente las puntas de los pies para darle un dulce beso de agradecimiento.
Por otro lado, un chico con el corazón roto y el sentimiento de no ser amado de la misma manera trataba de olvidar el pasado, en un antro bailaba con incontables chicos, llevaba a casa a algunos de ellos y pasaba una buena noche tratando de olvidar esa noche de la semana pasada.
Se había aislado de todos y vivía de noche, alcoholizado hasta el amanecer, justo como esa noche planeaba hacerlo, solo bailar y divertirse.
Max y Checo ya estaban en el cine, tomados de las manos, esa cálida sensación de tener al chico que vive en tu corazón, tenerlo junto a ti tocando tu piel, era incomparable. Miraban la película, reían juntos en las escenas divertidas y Max lo alimentaba en la boca con nachos ya que se negaba a soltar su única mano disponible.
Al salir Max estaba decidido a ganarse un peluche en esa máquina, quería mostrar sus habilidades a su lindo novio. Sin embargo, pagaba y pagaba y no podía sacar un peluche. —Voy al baño cariño, en lo que intentas ganarle a la máquina
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Mexican Boy |Chestappen
FanfictionCheco a sus 20 años llega a Mónaco a estudiar en una de las mejores universidades. Se enfrenta a una vida universitaria complicada llena de niños ricos que dicen ser el futuro del imperio de sus padres. Se cruza en su camino un chico rubio de ojo...
