El día de navidad llegó a la ciudad, las luces adorando los edificios, la música navideña en los rincones de la ciudad, todo anunciaba que el año llegaba a su fin.
Mientras Max estaba ocupado con las remodelaciones que le hacía a su casa, Sergio buscaba en el centro comercial una caja para guardar su regalo de navidad para el rubio. Había llamado a Lewis para que lo ayudara ya que aún odiaba manejar y tomar transportes.
Caminaba por el lugar observando el gran pino que brillaba de color dorado. —¡Sergio! —Escucho a alguien conocido llamarlo.
Volteo y sonrió al ver a su amigo. —Hola Lancé, ¿Cómo has estado? —Saludo emocionado.
Lancé le dio un pequeño abrazo. —Bien, por cierto, gracias por los panecillos que me enviaste con Max la última vez que me visitó, estaban riquísimos—agradeció sonriente.
—No es nada, los hicimos ambos, que bueno que te gustaron—dijo tímido—¿Pasarás la navidad con tu padre? —Cuestiono Sergio.
—Si, también Alonso estará con nosotros en casa—Comentó feliz.
—Qué bueno que estarán juntos, espero tengan unas felices fiestas—Dijo Checo sincero.
Lancé le sonrió y Sergio vio salir a Lewis de la tienda en dónde estaban. —Bueno, espero verte pronto de nuevo —Se despidió Checo. Lancé le sonrió y le dio otro pequeño abrazo de despedida.
Siguieron ambos chicos en el lugar, Lewis buscaba un buen bolso para su madre y Checo la cajita para su regalo.
Después de unas horas de mucha búsqueda ambos estaban satisfechos con sus compras, Checo había comprado algunas cosas más para regalar a su padre.
Llegó a su casa y ayudó a su padre a preparar la cena, ambos hacían su máximo esfuerzo para que el pastel de carne quedará perfecto. Escuchaban música que tenía su padre mientras cocinaban, fue cuando comenzó a sonar "primera cita" cuando Sergio le prestó atención a la letra y el comienzo le recordó a su novio así que no pudo evitar sonreír. —Ese güerito te trae loco—Le dijo su padre burlándose. Y Sergio sonrió con sus mejillas abultadas y rojizas tratando de ocultar la vergüenza.
Cuando terminaron Sergio se fue a bañar para arreglarse para la cena, últimamente Max no estaba siempre para ayudarlo así que estaba más acostumbrado a arreglárselas con el yeso en su mano, de igual manera ya estaba por ser retirado.
Después de terminar de arreglarse observó con ternura su regalo para el rubio, había amado poder decir que él lo hizo, pero el yeso en su mano se lo impidió.
El ruido de la puerta siendo tocada lo sorprendió y metió lo más rápido que pudo su regalo en la caja. —Pasa Maxi—Dijo en voz alta.
El rubio entró con una gran sonrisa. —Oh, mi amor, luces tan precioso— halago.
—Tú también te ves muy bien—dijo Checo dándole un beso
—¿Es para mí? —Cuestionó Max viendo la caja emocionada.
—Sí, pero tendrás que esperar a la hora de abrir los regalos—Respondió Checo.
—Bueno tú también tendrás que esperar para el mío, ya lo puse bajo el árbol al llegar—Dijo Max amenazando.
Salieron a la sala a pasar el rato con el señor Pérez, se pusieron a ver la película de "Mi pobre angelito" ya que era la favorita de ambos, se reían mientras estaban recostados en el sofá.
Unas horas después decidieron que era hora de cenar así que se reunieron en el comedor. —Sabe muy bien, está delicioso—dijo el rubio después de dar el primer bocado
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Mexican Boy |Chestappen
Fiksi PenggemarCheco a sus 20 años llega a Mónaco a estudiar en una de las mejores universidades. Se enfrenta a una vida universitaria complicada llena de niños ricos que dicen ser el futuro del imperio de sus padres. Se cruza en su camino un chico rubio de ojo...
