Franco

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La reunión era buena, el señor Pérez explicaba la situación y Max les mostraba los datos, el señor Aníbal veía difícil la situación, pero renovar la empresa sería su salvación.

Después de charlar sobre la empresa se pusieron a comer, Max les recomendó los mejores platillos del lugar. Un poco notorio era el pequeño interrogatorio al chico argentino. —¿Qué piensas estudiar en la universidad? — cuestionaba Max.

—Em, administración—Respondió rápido.

—Si te quedas en Mónaco, ¿Has visto dónde quisieras estudiar? — preguntó Max curioso.

—Ni he visto nada, a decir verdad, planeo tomarme el semestre libre en lo que papá decida todo, por el momento estaré conociendo Mónaco, es demasiado extravagante para mi gusto, pero también soy de acostumbrarme rápido, eso espero porque por ahora me siento extraño vestido tan elegante para el desayuno —Platico con más confianza—Quería impresionar—Agregó riendo

—Sí cuesta un poco acostumbrarse, pero le agarras cariño a este lugar—Agregó el señor Pérez—Mi hijo dice que es muy diferente a Latinoamérica, a él le cuesta un poco más acostumbrarse a los lugares y a esté más que nada, no la ha pasado del todo bien—Comentó el señor Pérez. —

¿Tiene un hijo? —Cuestiono el chico.

—Si, Checo, estudia con estos chicos, es un año mayor que tú. —Respondido.

—Oh, sería un gusto conocer a otro chico latino—Dijo Franco sonriente.

—Si, Checo es bastante agradable, es mi novio. —Comentó Max con una intención que todos en la mesa notaron. Lando le tocó la pierna a Max tratando de que no hablara más.

—Si, Checo es un excelente amigo, todos estudiamos administración en la universidad internacional de Mónaco, yo he vivido aquí toda mi vida, así que si quieres puedo mostrarte un poco del buen Mónaco—Hablo Lando.

—Oh, me encantaría, realmente me pone nervioso no conocer a nadie, ayer que llegamos quería salir, pero me perdí muy rápido—dijo franco riendo. Lando sonrió con él, le pareció lindo la manera en la que sus ojos se achicaban con su sonrisa.

—Bueno chicos, el joven es interesante, pero deje de comer un poco, casi no ha tocado su plato—Comentó el señor Pérez.

—Oh, es verdad—Dijo Franco quien ya había olvidado la comida.

Terminaron de comer y Lando le propuso a Franco mostrarle la ciudad el resto del día, pero primero irá a su departamento a darse un baño y Franco optó por acompañarlo si no tardaba ya que aún no tenía un automóvil donde moverse. A decir verdad, Lando acaba de perder las llaves del suyo, pero Max como un buen amigo y con intenciones ocultas se ofreció amablemente a prestarle el suyo a su amigo.

Max se fue con el señor Pérez a recoger a Checo quien había salido a desayunar con su amigo Lancé, querían ponerse al tanto.

Mientras tanto ellos charlaban cómodos. —Me gusta mucho aprender sobre los negocios de papá, la manera en la que se maneja este país es grandísima, aunque te sorprenda en Estados Unidos es diferente, además papá y Fernando dicen que soy bueno también—Platicaba Lance con pasión.

Sergio sonrió levantando las cejas—Si, a Fernando debes parecerle bueno—Dijo burlesco haciendo que el otro se sonroje.

—Es verdad, le gusta todo de mí —Dijo bromeando.

—¿Cómo comenzó? —Cuestiono Checo.

—Bueno, fue una semana después de tu coma, yo estaba triste y nervioso casi todo el tiempo y él me apoyaba emocionalmente y me hacía seguir fuerte para el trabajo ya que se me complicaba, comenzó a estar cada vez más en los momentos en los que lo necesitaba y luego simplemente me hacía sentir bien tenerlo conmigo, es bastante inteligente, es comprensivo—Hablaba Lance con un ligero brillo en sus ojos. —

Mexican Boy  |ChestappenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora