Un momento para

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Los segundos se volvían enteros y el sonido parecía desaparecer, su corazón latía rápido mientras frenaba de golpe, bajo del auto corriendo al auto en llamas mientras su corazón parecía salir de su pecho, sin miedo al fuego o al hecho de que podría haber una explosión mayor, se acercó abriendo la puerta del pasajero ya que la del conductor estaba pegada a un muro donde se estrelló, con todas sus fuerzas agarró al mexicano para sacarlo rápidamente, al ponerlo a su alcance lo cargo fuera del auto y lo llevó al suyo para llevarlo a urgencias, al subir a su auto escucho la explosión aún más fuerte en el carro del otro.

Conducía aún aturdido por todo, pisaba el acelerador para llegar rápido, veía por el retrovisor al mexicano acostado detrás, su frente cubierta de sangre y aún inconsciente, luchaba por no pensar lo peor al verlo no emitir ningún sonido ni movimiento. Al llegar bajo rápido pidiendo ayuda, las personas llevaron una camilla y llevaron al chico dentro.

Por la madrugada ya se encontraba el padre de Checo en el lugar y todos sus amigos. El impacto del accidente lanzó su cabeza contra el volante, provocando una lesión severa. Les habían informado que diagnosticaron un traumatismo craneoencefálico con un hematoma que requería vigilancia constante. No despertaba aún, pero los médicos dijeron que tomara su tiempo.

Max estuvo en el hospital las primeras 48 horas, sus amigos lo convencieron de irse a bañar y cambiar mientras ellos hacían compañía al mexicano, el rubio estaba tanto mental como físicamente cansado, se sentía culpable de todo, sentía responsabilidad por él, si no lo hubiera invitado a la carrera, si no lo hubiera invitado a la fiesta, si en ese semáforo no lo hubiera retado a un pequeño duelo, si no le hubiera hablado para empezar, todo lo hacía sentir culpable del estado del mexicano.

Después de darse una ducha, se encontraba empacando algunas cosas en su mochila pues pasaría el tiempo al lado de Checo, nada le importan más. Llevo el pequeño libro que su madre le leía cuando niño, ese del que le contó al mexicano aquel día en la biblioteca, empacaba algunas cosas de más cuando su padre lo interrumpió. —Max, sé que tú compañero de clases está en el hospital, pero no es necesario que tú estés allá, para eso tiene a sus amigos, yo necesito que tú vayas a la empresa conmigo hoy—Dijo su padre sin mostrar preocupación ni empatía, aun cuando los ojos de Max estaban rojos por llorar.

Max se frustró al escucharlo. —Como sabes ya, estoy ocupado hoy así que no podré ir. —Respondió colocándose la mochila.

Su padre lo miró con amenaza —Max, no me hagas enojar—Dijo firme. El rubio lo miró sin mostrar expresión alguna y salió del lugar. El enojo del señor Verstappen era evidente, lazo la taza que traía en la mano rompiéndola en pedazos—¡Maldito niño! ¡Debió morir y no dar problemas! Gritaba exaltado.

Al llegar al hospital se encontró con el médico de Checo y preguntó sobre su estado — Su estado es crítico, pero estable, sus signos vitales están bajo control, pero aún no podemos predecir cuándo despertará. El cerebro necesita tiempo para sanar, lo más importante es mantenerlo en reposo y prevenir complicaciones—Comentó el médico.

Max suspiro profundo y sus amigos se acercaron. —Tengan paciencia, escuchar su voz y sentir su presencia puede ser de gran ayuda, incluso si parece que no responde. Hay casos en los que estas conexiones emocionales juegan un papel crucial en la recuperación—agregó el médico. El rubio no pudo evitar el dolor en su pecho, ese que últimamente atacaba más.

Sus amigos estuvieron un rato con él dentro de la habitación de Sergio, trataban de recordar los mejores momentos y hablarle como si pudiera responder, porque era lo que deseaban, que ese chico tirado en la cama despertara y bromeara con ellos como siempre hacía. Sobre todo, el rubio, necesitaba verlo sonreír y ver sus ojos cafés acompañados de sus lindas pecas.

Más tarde los amigos se fueron y Max convenció al padre de Checo que fuera a descansar un rato mientras él cuidaba de él. Ahora estaba solo con él, leyendo su libro "La mecánica del corazón" con la esperanza de que a su chico le gustará esa historia tanto como a él. Después de un rato lo tomó de la mano para hablarle. —¿puedes despertar ahora? Dime qué si, despierta y dime qué soy un tonto que no sabe cuidar de ti, sé que despertarás, pero no seas malvado y despierta ya porque te extraño—Dijo Max con voz triste soltando lágrimas mientras se recostaba en la mano del mexicano.

La puerta se abrió dejando ver a un chico alto de gafas. —Max, ¿Puedes darme un momento? —Cuestiono entrando en la habitación. Max asintió limpiando su rostro y salió sin decir más.

El chico se acercó a su cama. —Sergio, soy yo, Lancé, estoy aquí. Perdón por dejarte solo, sabía que no debí hacerlo, quería que supieras que estoy aquí y que vine en cuanto Max me llamó, agradezco que me avisará rápido, no es tan idiota después de todo—Dijo sentándose.

—Hable con el doctor y dice que vas a despertar y también lo creo, sé que estás recuperándote así que toma tu tiempo, pero tampoco demasiado porque entonces me preocuparé mucho y no quiero hacerlo, no te doy permiso de que lo hagas, no puedes romper mi corazón, no dos veces—Dijo con voz temblorosa.

Después de un rato de platicar con él y contarle su travesía en el extranjero salió de la habitación despidiéndose de Max.

Al llegar a Casa Lance platicó con su padre sobre el mexicano y su situación. —No se papá, sé que no suena extraño que el accidente sea por su auto, las modificaciones y la velocidad, sé que es algo que había muchas probabilidades de que pasara, después de todo lo que hacen está mal—dijo pensativo mientras su padre lo observaba.

—¿Qué pasa cariño? —Cuestiono.

—Siento que hay más tras esto, no sería la primera vez que intentan dañarlo.

Su padre lo observó con atención—Bueno hijo, no es lo mismo plantarlo con drogas y ebrio, eso solo lo dejaría mal ante todos y con una gran multa—Dijo el señor Stroll—Tampoco es lo mismo revelar su sexualidad sin su autorización, verás son cosas que lo dañan, pero esto es más grave, es diferente—agregó.

El chico se quedó pensativo. —Lose, pero todo eso fue hecho por una chica universitaria, es lo que haría para dañarlo. Pero suponiendo que esto va más allá, ¿Porque intentar algo tan grave? ¿Quién tendría motivos? ¿Piquet? —Cuestiona Lance.

Su padre lo mira tratando de entender. —Hijo, yo veo muy evidente que el accidente fue un accidente, sin embargo, si tú crees que puede ser algo provocado por cosas de negocios entonces me pongo en el lugar de su padre porque si eso sucediera contigo yo buscaría respuestas donde sea—dijo su padre dándole una palmada en la espalda—Pero piensa bien cariño, acusaciones así son peligrosas —Advirtió. El chico se quedó pensando en todo lo que pudo pasar.

Las semanas pasaron y todos se preocupaban cada vez más por las nulas señales de despertar, Max estaba en una complicada relación con su padre, quien había intentado congelar sus tarjetas, pero él siempre había hecho sus trámites personales y además siempre ahorró efectivo.

Los chicos solían ir a visitar a checo, en especial Lewis quien iba todos los días sin faltar. Al igual que Max quien más bien era muy poco lo que se separaba de él.














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Holaa como siempre gracias por seguir leyendo y por sus votos y comentarios, lxs qmm💗

Mexican Boy  |ChestappenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora