Había pasado una semana desde el arresto del padre de Max, una semana y nadie dejaba de hablar de eso, él había movido sus influencias y no parecía preocupado a pesar de todas las pruebas en su contra, incluyendo los golpes a su hijo, algo que todos sabían.
Max estaba solo en una casa enorme, se sentía tan solo y pequeño, lo deprimía estar ahí por lo que la mayoría del tiempo estaba en casa de su novio, su suegro lo recibía bien y le preparaba comida cuando estaba ahí.
Era domingo por lo que estaba en casa del mexicano conviviendo con su padre, se habían propuesto hacer comida mexicana y estaban listos para hacer tamales, Max al principio tenía miedo de como lo viera el señor Pérez al ser el hijo de quien era, pero no fue así y él no dudo en el amor que tiene por Checo, pues en el tiempo en el accidente nunca lo dejó solo.
Max amasaba la mezcla siguiendo las indicaciones de Checo. —No puedo creer que papá consiguiera todos los ingredientes y de origen mexicano—Decía Checo.
—Huele muy bien lo que tú padre tiene en esa olla, tengo ganas de probarlo ya—dijo Max sonriendo.
—Ya está listo—Dijo el señor Pérez apagando la estufa, agarró con una cuchara un poco de la comida y le solfeo para enfriar—Prueba hijo—acerco la cuchara a la boca de Max y este se lo comió.
Ambos mexicanos esperaron atentos la reacción del rubio. —Es bastante bueno —dijo satisfecho y los otros sonrieron. —Es carne de puerco—dijo Checo.
Max estaba en medio de uno de los trabajos más difíciles de su vida, así lo denominó él. —Doblas aquí, luego del otro lado, cierras abajo, arriba, pones este cordoncito y listo. —Indicaba el señor Pérez, pero Max no lograba hacerlo bien.
—Vamos Maxie, tú puedes—Animaba checo.
Después de varios intentos logró hacerlo y lo dominó por completo. —Eres bastante bueno—Dijo Sergio besándole la mejilla haciendo que este se sonrojara.
Mientras el padre de Checo hacía la salsa Max se agotaba tosiendo por el olor del chile y los otros se reían de él. —Definitivamente no voy a probar eso—Dijo tomando agua.
Mientras estaban a qué la olla de tamales estuviera lista se sentaron a jugar turista, era una verdadera lucha de titanes, decía Checo, pues todos eran bastante buenos. Max se sentía pleno, a pesar de las circunstancias estaba feliz y agradecida no estar solo.
Mas tarde todos veían la olla llena de tamales. —Es muchísima comida—Dijo el rubio.
—Lo bueno es que tenemos amigos —respondió Checo.
Checo llamó a todos sus amigos para que fueran a comer con ellos, Lance le comentó que estaba teniendo un día ocupado y tenía una junta antes de la hora de comida así que no podía asistir.
El mexicano le pidió a Max que lo llevará al trabajo de Stroll ya que no estaba decidido a que no comiera bien.
Al llegar entro al gran edificio, era enorme y moderno, subió hasta el piso que le indicaron junto a Max ya que este no se le despegaba, no le gustaba dejarlo solo. —No hay nadie en recepción—Dijo Max.
—Dijeron que está es su oficina—dijo Checo viendo el lugar.
—Pues entra, espero fuera si quieres—Dijo poniéndose junto a la puerta.
—Tal vez no esté. —Dijo el mexicano.
—Déjalo dentro, dónde pueda verlo y deja una nota—Respondió
Sergio abrió la puerta dejando ver a Lance sentado en el escritorio mientras el español lo besaba. Ambos voltearon a ver a la puerta con sorpresa, viendo a un Mexicano totalmente sorprendido. —Oh, Checo... no te esperaba—dijo Lance parándose con sus mejillas rojas.
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Mexican Boy |Chestappen
FanfictionCheco a sus 20 años llega a Mónaco a estudiar en una de las mejores universidades. Se enfrenta a una vida universitaria complicada llena de niños ricos que dicen ser el futuro del imperio de sus padres. Se cruza en su camino un chico rubio de ojo...
