Capítulo 26

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Las puertas se abrieron, revelando una vasta sala en el lujoso hotel.

Los sillones blancos, dispuestos con elegancia en el corazón de la habitación, enmarcaban una mesa de cristal que sostenía delicadas tazas de porcelana, perfectamente alineadas junto a rebanadas de pastel decoradas con esmero.

Ji-Woo observó con atención la taza blanca que tenía frente a él.

El suave vapor que se elevaba de la bebida lo hipnotizó, y en un instante fugaz, pareció vislumbrar la figura de Cale sonriendo con inocencia.

—Cazador Sung —interrumpió el agente Adam, llamando la atención de Ji-Woo—. Permítame presentarle a nuestro director.

Un hombre se acercó con una sonrisa cálida.

Su cabello rubio contrastaba notablemente con su piel clara, y sus rasgos denotaban un origen extranjero.

—Nice to meet you. I am the deputy director, Michael Conor —dijo, extendiendo su mano hacia Ji-Woo.

Ji-Woo tomó su mano firmemente mientras ambos se miraban a los ojos, estableciendo un contacto que parecía cargado de significado.

—Cazador Sung, yo seré su traductor, ya que nuestro director no habla coreano —aclaró Adam, interrumpiendo nuevamente la tensión que comenzaba a acumularse en el aire.

El director Michael se acomodó en uno de los elegantes sillones, mientras Ji-Woo tomaba asiento frente a él.

La expectativa crecía entre los dos hombres.

—Estos son los documentos para su inmigración a América —comenzó Michael—. Usualmente tardan entre uno o dos años en procesarse; sin embargo, para el cazador Sung Ji-Woo, el proceso será diferente.

Una chispa de sorpresa iluminó el rostro sereno de Ji-Woo al escuchar la propuesta del director.

—Vine aquí porque el agente Adam me dijo que debía escuchar información de suma importancia —la voz de Ji-Woo resonó con seriedad, tensando el ambiente en la habitación.

—Entonces es cierto que existe una habilidad capaz de mejorar las capacidades de otro despertado —las pupilas de Ji-Woo brillaron con una mezcla de curiosidad y desafío.

Michael sonrió levemente, intentando apaciguar la inquietud palpable en el aire.

—A decir verdad, esa persona ya se encuentra aquí —dijo Michael mientras giraba hacia uno de sus hombres—. Escolten a la señorita Selner al salón.

Dos hombres vestidos completamente de negro se movieron con determinación hacia la entrada.

En menos de un minuto, las puertas se abrieron nuevamente para revelar la figura cautivadora de una mujer.

Su cabello oscuro caía sin imperfecciones hasta la mitad de su espalda y su piel canela contrastaba maravillosamente con sus grandes ojos negros como el ébano.

Vestía una falda y un saco color caqui que armonizaban con un gran sombrero que adornaba su cabeza con gracia.

—La única persona en el mundo capaz de ayudar a otro despertado a superar sus límites —anunció Michael—. Es la señorita Norma Selner.

Con paso firme pero silencioso, la hermosa mujer avanzó hacia el sillón que estaba frente a Sung Ji-Woo.

La tensión en la sala era palpable; todos esperaban ansiosos lo que estaba por suceder.

Ji-Woo observaba cada movimiento de la mujer con una atención casi hipnótica.

Ella poseía un aura que la diferenciaba de los demás cazadores que habían experimentado un despertar.

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