Esa mirada...
Era el mismo tipo que lo había lanzado al mar, mirándolo con una calma perturbadora, como si no le temiera en absoluto.
Toonka recordó cómo esas pupilas lo habían atravesado sin titubear.
Estoy seguro de que es él, pero ¿qué es esta sensación que emana de su ser?
Con sorpresa, Toonka observó a Cale. Había algo distinto en él...
—¿Quieres pelear? —la mirada de Cale era tan helada que provocó escalofríos al bandido, quien estaba observando desde la retaguardia.
—Erick, ¿Aún deseas pelear? —Cale se volvió hacia Jin-Woo sin apartar la vista de Toonka.
—Si deseas pelear, hazlo.
Jin-Woo fijó su mirada en Cale, notando un destello de molestia dirigido hacia Toonka.
—¡Vamos a pelear! ¡Ya tienes permiso! —la energía de Toonka resurgió con una intensidad renovada.
—No puedo creerlo; este tipo está rogando por una golpiza —murmuró el pequeño dragón rojo con frustración ante la actitud despreocupada de Toonka.
—¿Estás seguro de que deseas pelear? Si lo prefieres, podemos detener esto —Cale observó a Jin-Woo sin inmutarse de su expresión.
—He recibido peores golpes de cosas el doble de grandes; estoy seguro de que aguantaré —Jin-Woo soltó una risa despreocupada, desafiando la gravedad de la situación.
Cale lo miró con seriedad, recordando las palabras de Jin-Woo sobre el sacrificio que realizó por su equipo.
—Supongo que esto tiene que ver con el sacrificio que hiciste por ellos —Cale cruzó los brazos y mantuvo su mirada fija en él.
Sin embargo, Jin-Woo ignoró la seriedad en los ojos de Cale y se dirigió hacia Toonka sin prestar atención al comentario anterior.
—Si vamos a tener un combate, ¿por qué no hacerlo en un lugar más adecuado para ello?
Cale volvió su atención hacia Toonka y encontró la curiosidad reflejada en los ojos de Billos.
Parece que Billos comienza a sospechar; después de todo, tiene un sentido común muy desarrollado.
Cale lo observó y le dedicó una sonrisa delicada para tranquilizarlo.
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Cale junto al ex líder de los bandidos observaban la escena que estaba frente a ellos.
Cada uno estaba sentado sobre una silla.
—Joven maestro ¿qué sucederá si el señor Erick gana esta pelea? ¿Acaso se odiarán? — preguntó el líder de los bandidos, dirigiéndose hacia Cale, su voz cargada de curiosidad.
Eruhaben, que estaba sentado a un lado de Cale se quedó viendolo fijamente.
—No te preocupes, él estará bien —respondió Cale, cruzando los brazos con una confianza inquebrantable.
Jin-Woo y Toonka tenían una fuerza sobrenatural, sin embargo Toonka no podría llegar a dañar a Jin-Woo.
Después de todo la fuerza de Jin-Woo rivaliza con la de un dragón.
—Bien, entonces empecemos —dijo Toonka, relajando sus músculos en preparación para la contienda que se avecinaba.
Jin-Woo permaneció inmóvil, como una estatua esculpida en piedra.
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MI MONARCA
Hayran KurguEl sacrificio de Cale trajo consigo la paz para los dos continentes. O eso creyó. Los gobernantes junto a los dioses lo regresaron al pasado, pero está vez las cosas serían más difíciles de afrontar. Sin la ayuda de sus amigos. Pero con el apoyo de...
