Capitulo 27

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— Jefe, ya ha terminado con el día de hoy —interrumpió la voz de un joven al líder de su escuadrón.

— Sí, tengo que llegar temprano —respondió Kim Rok Soo, cuya suave mirada fue suficiente para provocar risas entre su equipo.

— ¡Diviértanse! Nos vemos en dos días —se despidió Kim Rok Soo, dirigiéndose con paso ligero hacia su departamento.

Jan Sejeong observó a su jefe con admiración antes de dirigirse a los demás miembros del equipo.

— ¡Vamos a beber! ¡Los más jóvenes invitan los tragos! —anunció, recibiendo aplausos y vítores de alegría, excepto por parte de los más jóvenes, quienes se miraron entre sí con cierta preocupación.

Mientras Kim Rok Soo caminaba por las desoladas calles de Corea, la noche se presentaba hermosa; no había ataques de monstruos y el cielo estrellado ofrecía una vista espectacular.

Al llegar frente a su departamento, sonrió como si detrás de esa puerta se encontrara su tesoro más preciado.

Con un leve suspiro, abrió la puerta y en ese mismo instante, una pequeña niña se abalanzó hacia él.

— ¡Opa! ¡Al fin llegaste! —exclamó la pequeña con una energía desbordante.

Kim Rok Soo sonrió y abrazó con ternura a su sobrina, su mayor tesoro en este universo y en cualquier otro.

— Te portaste bien – pregunto con una sonrisa en su rostro.

— Si, ya hice mi tarea y me encargué de la casa – Kim Rok Soo sonrió con ternura.

— ¿Qué te parece si nos desvelamos viendo una película? —propuso mientras sostenía la mano de la niña.

— ¿En serio podemos quedarnos despiertos hasta más tarde? —preguntó la pequeña con una sonrisa que le llenó el corazón de tranquilidad.

— Por supuesto —respondió Kim Rok Soo, mientras sonreía ampliamente.

Ambos soltaron una suave carcajada mientras entraban al departamento.

Siguiendo la rutina habitual, Kim Rok Soo preparó la cena y algunos bocadillos para disfrutar durante la noche.

Como era costumbre, se acomodaron en el sofá y se dejaron llevar por la película.

El suave resplandor azul que emanaba la pantalla iluminaba la pequeña pero acogedora sala de estar.

Kim Rok Soo soltó una risa ante una escena cómica, mientras que su sobrina  se recargaba sobre el sofá, abrazando sus piernas y sonriendo con cada momento divertido que aparecía en pantalla.

Él disfrutaba de ese instante; no había nada que pudiera interrumpirlo.

Sin embargo, su bolsillo comenzó a vibrar con insistencia.

Al principio ignoró el celular; podía ser alguien de su escuadrón y todos ellos ya estarían borrachos llamando solo por capricho.

Pero tras diez minutos de vibraciones constantes, soltó un pesado suspiro y sacó el móvil.

La pantalla mostraba numerosas llamadas perdidas y mensajes que no lograba entender.

Una extraña sensación de preocupación lo invadió, pero al mirar a su sobrina, quien seguía absorta en la televisión.

Sonrió con ternura, acarició su cabeza antes de alejarse un momento de la sala.

Al revisar nuevamente el celular, notó que un número desconocido lo estaba llamando a altas horas de la noche.

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