No me salió como quería y termino siendo de ships mayormente Bl.
En esta historia sacaré a volar mi imaginación podrán ser One shots, drables, hed canon y demás ya sea de ships o de algunos personajes.
Escenas variadas.
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Eran las tres de la madrugada y el azabache no paraba de llamar a su mejor amigo y psicólogo personal.
— ¡DEUCE! ¡Vamos responde! —
Después de mucho tiempo logro que el peliazul atendiera su llamada.
— Más te vale y sea importante, que mañana tengo que ir al hospital por una cosa — Gruñó con voz somnolienta.
— ¡No te preocupes hermano! — Grito de la euforia que sentía — Conocí a alguien, su nombre es Marco, es alto y sexy y tiene manos grandes y gruesas y una vergota grandísima —
— Okey Ace ¿Qué te pasa? ¿Cómo sabes eso de su...cosa? — Cuestiono en shock, sabía lo hormonal y caliente que era su amigo, pero nunca era tan explícito — ¿Ace?
— Estoy bien que digo bien, siento que me voy a morir de la emoción. Mira te cuento lo que pasó — El azabache tomó aire profundo — Hoy fui a un bar mi tío Ivancok me llevó, y en ese lugar lo conocí y me quedé flechado y le dije a mi tío y el me animó a acercarme — A medida que hablaba el azabache se sonrojaba — Y dios, era un príncipe azul caído del cielo. Es caballeroso y siempre trataba de no incomodar ni nada similar, tiene muchos temas de conversación, y es doctor —
— Ajá...¡Doctor! — Grito Deuce cayendo en cuenta de quién hablaba — Dime qué no es Marco el fénix —
— ¡Sí! Es ese, ¿Lo conoces? —
— ¡Que si lo conozco! Es el doctor con el que estoy de pasante —
— ¡Genial! Mañana voy contigo al hospital — El azabache sonreía con emoción, parecía que a su alrededor estaban una flores.
— ¡No! ¡Ace no! —
— ¡Ace sí! — Respondió colgando el teléfono.
— ¡Sí! ¡Volveré a ver a Marco! —
La noche paso en dónde el azabache puso bastantes alarmas para despertarse temprano y poder ir con su amigo al hospital.
Llegada la mañana, el pecoso se puso su mejor conjunto.
— ¡Deuce buenos días! — Grito cuando vió al azabache salir de su casa.
— ¿Haz gritado mucho no crees? —
— ¿Buenos días Ace cómo amaneciste? — Respondió divertido — Y no tanto, anoche grite como gata en celo.