11 días antes del Congreso de Inteligencia Nacional. Manhattan, Nueva York. Departamento de Avril.
Yo no podía salir de mi estado de shock, no recuerdo la última vez que mi padre me había golpeado, mucho menos recuerdo la razón de aquello. Podría apostar que no me lo había merecido tanto como en esta oportunidad, pero que definitivamente esta no la iba a olvidar.
— ¿Qué me estás diciendo Avril? — Pregunta el hombre saliendo de sus cabales, dando vueltas por toda la habitación.
— Desde que la vi al llegar planee milimétricamente como usarla a mi favor justo en un momento como este, en el que te negaras a que hiciera lo que quiera con mi vida. — Admito con rabia mientras buscaba fuerza para decir las siguientes palabras. —Voy a ir a Juliard padre, no quiero seguir con esto. Y me importa muy poco mi reputación si ese putísimo video que tengo entre las piernas de Edevane se filtra. —
Me volvió a levantar la mano, pero esta vez no llega a golpearme, porque mi madre, que había estado en la puerta de emergencia durante todo este tiempo se interpone entre ambos y con un simple mirada logra hacerlo retroceder.
— Esto no estaba en ninguno de nuestros planes, Constanza. — Habla dirigiéndose a la mujer entre ambos. — Ni en los nuestros, Avril. —
— Tú la metiste en esto Stephan, tú querías una hija en la política en tu amado FBI, bravo lograste ensuciar lo único bueno que teníamos en realidad. — Habla decidida mi madre al hombre, qué desesperado se tomaba el cabello.
— Esto nunca fue parte de nuestros planes, de ninguno de ellos. — Dice hacia mí con una rabia que era incontrolable. — Ni tu madre ni yo te perdonaremos nunca todo esto — Termina afirmando con rabia. — Haz lo que te dé la gana, pero borra definitivamente el apellido Spinster de tu vida y espero que nunca te arrepientas. —
— Yo borré el apellido Spinster de mi vida, el día que no te importó nada para enviarnos como exiliados lejos de nuestro propio país. — Digo dejando salir las lágrimas de mis ojos. — Nos alejaste de nuestra vida, de nuestra familia, siendo unos niños, porque el animal de tu compadre violó a tu hijo mayor y no tuviste los huevos para enfrentarlo, Stephan Spinster. —
Mi madre vuelve a detener al hombre que acaba de encimarse hacia mí, en su rostro se ve la desesperación y en los ojos de mi madre la decepción.
Ambos sabían que de mi boca no salían más que verdades, pero ambos eran demasiado cobardes para asumirlo.
— ¿Quién te hizo esto, Avril? — Pregunta seriamente, sin dejar de negar, incrédulo. — ¿Fue Edevane? Es ella la que te está llenando la cabeza de tanta tontería. —
— Fui yo, quien simplemente se cansó — Admito mientras no podía evitar que las lágrimas siguieran saliendo de mis ojos. — De que nunca nos valoraras, nos tomaras en serio o siquiera fueras capaz de ver las cosas que realmente queríamos. — Mi decepción era notoria y con cada palabra no hacía más que expresarlo. — Porque el director del FBI no es más que un cobarde. — Termino dándole la espalda, para que entienda que de mi parte esta conversación está terminada. — Vete de mi casa. —
— Esta casa la pagaste con mi dinero, así que no tienes ningún derecho... — Replica furioso mientras intenta volver a acercarse, haciéndome girar para verlo, sonriendo de medio lado.
— Esta casa la pago con MI DINERO, Spinster, así que tengo todo el derecho. — Es lo único que digo mirando por primera vez a mi madre y bajando la cara para que no pueda verme seguir llorando. — ¡LARGO DE AQUÍ! —
Es hermoso porfin poderle gritar, que esta casa no tiene nada que ver con su dinero.
Por un momento el silencio fue muy incómodo, él no pretendía moverse y yo solo quería estar sola. Sin ninguno de ellos dos aquí. Me sorprende el sonido del elevador al anunciar su llegada, la puerta se abre, entran un par de personas que no reconozco a armar un perímetro de seguridad, pero esa voz, esa maldita voz, llega a mis oídos como el canto de una sirena.
ESTÁS LEYENDO
Secretos de Poder
RomanceAvril Spinster, es una joven brillante y valiente, que regresa a Estados Unidos después de años en el Reino Unido. Su vida da un giro inesperado cuando se enamora de dos mujeres: la misteriosa profesora de política de las democracias modernas, Charl...
