Capítulo 12: La palabra por e.

327 32 1
                                        

Magic Kingdom. Walt Disney World Resort. Orlando, Florida.

Salimos luego de su ducha directo a los parques, tanto los chicos como yo, teníamos pulseras de seguridad que estuvieron monitoreadas favorablemente por el equipo del Fiscal General Blackwood. Recorrí el parque siempre de la mano de Charlotte, aunque al principio sentí miedo de tomarla, ella terminó por hacerlo para subir a nuestra primera atracción.

Nos subimos a la montaña rusa de Space Mountain, decidimos también visitar una de las tiendas de souvenirs donde: ¡Charlotte encontró un par de orejas de Minnie que le quedaban perfectas! Pero que se negaba a usar, alegando que estaba muy mayor para aquello. Estuvimos así durante todo el día recorriendo los sitios más especiales de Magic Kingdom, visitamos el castillo de cenicienta y no pudimos resistirnos a tomarnos una foto juntas frente a él, terminamos a los pocos minutos comiendo en algún pequeño lugar banderillas con orejas de Mickey Mouse.

Luego nos dirigimos a Fantasyland, pasamos por "It's a Small World" y Charlotte me acompañó a regañadientes cantando todas las canciones a todo pulmón. Al bajar ya ambas teníamos signos de cansancio notorios, estaba a nada de cerrar el parque, pero definitivamente habíamos aprovechado nuestro día aquí.

Supongo que no me vas a hacer caminar más por hoy – Habla mientras da un sorbo a la limonada frapé que llevaba en su mano. – Menos sin nada en el estómago más que esto y una banderilla con orejas de Mickey Mouse.

Admite que estaba MUY buena...

No estoy negando su buen sabor... – Comenta riendo mientras vuelve a tomar mi mano caminando bajo los pequeños faros del parque debido a la oscuridad de la noche. – Pero preferiría ir a cenar, comida real en este momento.

Queda lo más importante. – Le digo mientras comienzo a llevarla de nuevo al castillo. – No me puedo ir sin verlo...

Llevas hora diciendo eso. – Responde riendo mientras me seguía. – Para ti todo es lo más importante, que bueno que decidí no traer tacones.

Exactamente, nadie trae tacones en Disney Charlotte. – Vuelvo a jalarla hacia mí entre la multitud de personas que ya se encontraban listas para el show de fuegos artificiales. – Ven que tenemos que conseguir un buen lugar.

Cuando los fuegos artificiales comenzaron, fue como si el mundo se detuviera. Los colores, la música y la magia que envolvían el castillo me hicieron sentir como en un verdadero cuento de hadas.

Te está brillando los ojos, Di Cesare. – Comenta ella mordiéndose su labio, pero sin dirigir su mirada completamente a donde yo estaba.

Es el reflejo del show. – Digo levantando los hombros tratando de hacerme la desentendida.

No, es tu ilusión de estar acá. – Dice ahora si girando su rostro para verme completamente, haciéndome ruborizar.

Es mi ilusión de estar justo donde quiero estar... – Digo como si aquellas palabras salieran solas de mi boca. – Con quien quiero estar.

¿Sería demasiado cursi besarte en este momento? – Pregunta ella sonriendo y colocando nuestras frentes juntas.

Sí – Respondo riendo. – Pero lo estoy deseando, Charlotte

La tensión entre ambas era palpable, era tanta que nos separaba y a la vez nos unía. El corazón me latía con fuerza en el pecho, acompasado al ritmo de la música mágica que adornaba aquel espectáculo.

Charlotte levantó una mano y acarició suavemente mi mejilla, trazando una línea imaginaria desde mi pómulo hasta mi barbilla. Su toque era tan suave, tan íntimo, que me estremecí. Con un movimiento lento y decidido, se acercó aún más, hasta que nuestros labios rozaron levemente.

Secretos de PoderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora