Capítulo 13: ¿A dónde vamos?

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15 días antes del Congreso de Inteligencia Nacional. Washington, D.C. Casa del Director del FBI.

El término del ciclo se dio bastante calmado, mi promedio siguió subiendo manteniéndome como la primera de la carrera, los segundos trimestrales eran cada vez más pesados; pero nos juntamos con los chicos en la biblioteca para pasar cada temario juntos. Era increíble, lo bien que se sentía estar con ellos y estar aquí sin más; sin mi padre o mi deber a un lado.

Mis citas con Charlotte se volvieron más frecuentes, pero por alguna razón los besos cada vez eran más escasos, desconocía las razones, nos veíamos para leer, repasar, llenar la lista de sitios donde tener sexo; pero ella cada vez se alejaba más de mí de esa forma.

Por más que quise, no pude ir a bailar a Nueva York durante esos días, algo me decía que volver a aquel bar en este momento podía convertirse en un suceso apocalíptico, pero también Charlotte se encargó de que amara bailar en el salón, tanto que no tuviera la necesidad de ir a bailar a ningún otro lado. Casi como si ella supiera exactamente que iba a buscar de hacerlo. 

Me quedaban dos semanas de vacaciones antes de ir al congreso de inteligencia nacional, dos semanas en las que tendría que pensar que sería mi vida después de aquello. Decidí que la mejor opción era ir a casa de mis padres, aproveche la oportunidad para redecorar mi habitación, pasar tiempo con mi mamá, cocinar y alimentar a mi pez Fausto (que estuvo a nada de fallecer). También seguí muy de cerca la recuperación de Stephen, que lo llevaba mucho mejor de lo que pensaba.

Durante todos estos días Charlotte nunca dejó de escribirme, de llamarme por las noches e incluso...

— ¿Está la niña mimada del FBI en su jaula blanca? — Fue la primera pregunta que salió de sus labios al yo descolgar mi móvil.

— Me quedan aún vacaciones, antes del congreso  — Digo bastante confundida por su pregunta, pero continué. —Me iré a Nueva York esta noche.

— Qué bueno que decidí venir hoy y no mañana.  —Responde riendo, como si aquello era realmente un alivio para ella.

Charlotte, definitivamente, tenía la risa más hermosa que había escuchado.

— Estás completamente loca Charlotte Dupont  — Hablo mientras yo tampoco puedo dejar de sonreír, dándole la espalda a la pequeña terraza de mi habitación.  –– No puedes estar aquí, es demasiado peligroso, para las dos.

—Tengo mucho tiempo sin verte ya. — Responde como justificación.  — No podía esperar un día más, no me voy a disculpar por eso.

— ¿Estás en tu auto?  —Pregunto preocupada cuando la escucho responder con un -sí- pequeño y débil.  — En la misma ciudad que Aleene, estás demente.

— Estoy a una distancia lo suficientemente prudencial de tu casa para no levantar sospecha y no, Aleene no está en la ciudad  — Responde como si aquello debía consolarme de alguna manera.  — Tiene un congreso de seguridad nacional que preparar, no lo olvides.

— Al que ambas tenemos que ir. — Digo riendo mientras me siento en mi nueva cama. — No lo olvido...

— No pensemos en el Congreso de Inteligencia Nacional en este momento.  — Dice luego de una pausa, lenta.

— ¿Me llevaría a Nueva York, Miss Dupont?  — Le pregunto mientras habría mi laptop para responder al grupo de los chicos un mensaje de hace unos minutos. — Al menos podemos hablar durante el camino.

— Te llevaría al fin del mundo, si me lo pidieras.  — Habla esforzando más de lo que debería su respiración. — Nueva York es demasiado cerca.

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